Llega Goldfajn al FMI: exhombre de Rousseff y Temer, y conocedor del país

Economía

Reemplazará a Alejandro Werner como director gerente para el Hemisferio Occidental. Defensor del Iflation Targeting y los tipos de cambio flotantes.

Ilan Goldfajn, un brasileño- israelí de buen trato, amiguero, conocedor de la Argentina y sus problemas políticos crónicos; pero amante de la prudencia fiscal, la solvencia monetaria y los planes de largo plazo, será el encargado de fiscalizar, firmar y eventualmente defender ante el board del Fondo Monetario Internacional (FMI) el Acuerdo de Facilidades Extendidas que Argentina negocia con el organismo financiero internacional. Goldfajn fue ayer confirmado nuevo director para el Hemisferio Occidental del Fondo, con lo que reemplazará al argentino-mexicano Alejandro Werner, quien había negociado y firmado el stand by con el país cerrado por el Gobierno de Mauricio Macri en 2018.

El elegido de Kristalina Georgieva es expresidente del Banco Central de Brasil entre 2016 y 2019, mayormente durante la gestión presidencial de Michel Temer. Al menos en el recuerdo político de esa gestión, no hay en principio buen maridaje con el Gobierno de Alberto Fernández. A Temer se lo acusa de haber avanzado en un golpe palaciego contra Dilma Rousseff, aliada incondicional del kirchnerismo, además de haber habilitado políticamente la llegada de Jair Bolsonaro al poder. De nada de esto es culpable Goldfajn. Sin embargo, sí se lo menciona como el responsable de inaugurar la etapa de responsabilidad fiscal y monetaria, de la que Bolsonaro luego abonó hasta hoy.

Goldfajn asumirá su cargo como jefe del departamento del Fondo a cargo de las relaciones con los países miembros de las Américas el 3 de enero de 2022, con lo que dependerá del Gobierno de Alberto Fernández si retrasa o no la decisión de cerrar antes de las elecciones legislativas de noviembre el acuerdo con el FMI. Si esto ocurre, evitará la fiscalización del brasileño. Si se decide desde Buenos Aires postergar las discusiones finales para diciembre o comienzos del 2022, del otro lado de la mesa estará Goldfajn. Lo que no se podrá evitar desde la Argentina es que sea el próximo director para el Hemisferio Occidental quien dé el control final en cada etapa de cumplimiento del acuerdo firmado con el país, en la etapa que iría desde el 2022 al 2026, año en que debería comenzar a pagarse el Facilidades Extendidas.

¿Qué puede esperarse de la gestión Goldfajn? El próximo funcionario es un defensor del mecanismo de Inflation Targeting. Esto es la publicación en un período de tiempo predeterminado de metas de inflación de parte del Banco Central, y la obligación de la entidad monetaria (y en consecuencia también el Gobierno) de cumplir esos objetivos. Está permitida la utilización de instrumentos como tasas de interés o restricciones monetarias para cumplir esas metas, junto con una transparencia total al público y mercados en la comunicación de los planes, objetivos y resoluciones de las autoridades monetarias. Además, se oficializaría la autoridad máxima del Central en cuanto al responsable máximo de cumplir las metas, con lo que se le otorgaría a la autoridad que maneja Miguel Pesce de un poder importante dentro de la política económica del Gobierno. En algunos aspectos como los monetarios, un poder aún por encima del Ministerio de Economía.

Goldfajn es además un defensor de la política de tipo de cambio flotante, lo que le otorgaría al Gobierno de Alberto Fernández una mayor flexibilidad para manejar el tipo de cambio oficial. Si el brasileño le hace un guiño al país, desde 2022 el país podría aplicar esta estrategia de relación entre el público, empresas y mercados; para fijar el precio del dólar dentro de un esquema de eventual “flotación sucia”. Para esto el FMI debería negociar con Argentina una salida del cepo gradual y acercándose a la meta de equilibrio monetario, fiscal y cambiario hacia 2026. De todos los menús que podría aceptar el Fondo Monetario, este sería el más flexible. Hay un problema: para el kirchnerismo puro y duro: cualquier restricción de este tipo es considerada un llamado de Belcebú. Se verá.

“Estoy encantada de que Ilan se una a nuestro equipo como el nuevo director del Departamento Occidental. Tiene una experiencia impresionante en los sectores público y privado, y es muy respetado como académico”, dijo Georgieva al presentar al próximo funcionario. Y añadió que “su probada trayectoria como hacedor de políticas, comunicador, así como su profundo conocimiento como ejecutivo financiero internacional y su familiaridad con el trabajo del Fondo serán invaluables para ayudar a nuestros países miembros en la región”.

En 2017 Goldfajn fue elegido banquero central del año por la revista The Banker y, al año siguiente, fue nombrado Mejor Banquero Central por la revista Global Finance. Fue economista jefe y socio de Itaú Unibanco, socio fundador de Ciano Investimentos y socio y economista de Gávea Investimentos con Arminio Fraga, tres instituciones financieras líderes en Brasil. Más cerca en el tiempo, fue presidente del Consejo Asesor de Credit Suisse Brasil y también trabajó como consultor para varias organizaciones financieras globales, incluido el Banco Mundial, las Naciones Unidas y el propio FMI.

Egresado del MIT, se reconoce como alumno y discípulo de Rudiger Dornbucsh. Es animador constante de un grupo de chat de expresidentes de bancos centrales y ministro de Economía de la región. Entre sus contactos locales tiene referencias directas: Miguel Kiguel y Gustavo Cañonero. Se sospecha que desde hace semanas comenzó a entablar contactos directos con economistas vinculados con el Gobierno nacional, dentro y fuera de la función pública. Igualmente tiene una ventaja: ya conoce el kirchnerismo desde sus tiempos de gestión con Rousseff.

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