29 de junio 2006 - 00:00

Fraude: compañías no tienen cómo combatirlo

El fraude es una preocupación que está creciendo en las empresas argentinas junto con el avance de la tecnología. Sin embargo, en el país no existen mecanismos eficientes para combatirlo: «Hace falta la visión profesional y no una colección de mecanismos de control. Una estructura permanente antifraude dentro de cada empresa, conformada por especialistas», dice Roberto Fraga, socio de Ernst & Young y Walter Larriva. Esta teoría fue expuesta en el marco de la presentación de la «Encuesta sobre impacto del fraude en las organizaciones» realizada por esa consultora a escala nacional, sobre la base de opiniones de más de 390 ejecutivos. El estudio analiza tanto el fraude interno, que muestra la mayor participación (63%), como el externo (26%) y la colusión entre ambos (11%). Dentro de las empresas consultadas, 15% corresponde al área industrial y manufactura; 14% a servicios; 13% a consumo masivo, agrícola ganadero y pesquero; 8% a telecomunicaciones, entretenimiento, medios gráficos, financiera y seguros; 7% a petróleo, gas y servicios públicos, y 4% gubernamental y farmacéutico.

Lo interesante es que 93% de los encuestados piensa que la prevención del fraude ayuda a mejorar la rentabilidad de la empresa, pero sólo 61% revela la existencia de políticas de concientización dentro de las firmas, y más de 50% afirma que no son efectivas. La mayoría, además, dice que la actividad empresaria demanda un cambio urgente para combatir el delito, las políticas internas de incentivos y de premios y castigos no son tan efectivas como lo sería personal capacitado para detectar, combatir y prevenir el fraude junto con las herramientas tecnológicas necesarias.

  • Cambios

  • Además, el tipo de fraude cambió junto con el avance del mercado y de la tecnología, lo cual también demanda métodos de control más avanzados. El «cooking the books» o fraude de estados contables era el más común y se combatía con la auditoría externa e interna, pero según la encuesta, sólo 15% de los casos responde a este delito. El mayor es el robo de activos financieros (desde una computadora hasta base de datos) (38%), colusión de empleados y terceros (28%) y manipulación o hurto de información (12%.) «Entre las 500 empresas más importantes del mundo se emplean métodos avanzados, como mapas de riesgo y digital crime. Son el vivo ejemplo de que funciona, en 5 años bajaron 80% los eventos fraudulentos conocidos», explicó Fraga. Otro problema que dificulta el combate contra el fraude es el sistema judicial: 41% declaró que no se llevó a juicio a los autores del fraude; 23% sí lo hizo, y 19% llegó a un acuerdo entre partes.

    Además, en 2005 los delitos detectados por montos entre u$s 50.000 y 500.000 representaron 11%, mientras que 2003 llegaban a 4% de los casos. Los fraudes por montos inferiores a u$s 10.000 constituyen 60% de los casos (en 2003 eran 68%.)

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