5 de agosto 2003 - 00:00

Fuerte caída de los capitales golondrina

Fuerte caída de los capitales golondrina
No sólo los exportadores redujeron el ritmo de ingreso de divisas, provocando una presión alcista sobre el dólar en las últimas semanas. También se contrajo sustancialmente el ingreso de capitales de corto plazo al mercado financiero, que pasó de un promedio de $ 146 millones mensuales en el segundo trimestre a un nivel inferior a los $ 50 millones en julio, es decir, la tercera parte.

Este fenómeno se produjo en paralelo con el derrumbe de las tasas de interés que impulsó el Banco Central, que está pagando menos de 2% anual en pesos para las Lebac a un mes de plazo.

• Barrera

La reducción en la entrada del denominado «capital golondrina» se verificó también tras la medida del gobierno de ponerle una barrera (ya que prohíbe su salida antes de los 180 días). Sin embargo, el efecto de esta normativa habría sido prácticamente nulo para impedir el ingreso de los fondos especulativos.

La disminución del ingreso de capitales, que podría volverse negativo durante este mes si persiste la caída de tasas locales, se refleja en dos rubros principales:

• Inversiones en el país de no residentes: son los fondos que ingresan empresas, bancos y fondos del exterior a la Argentina para conseguir una ganancia financiera. Este rubro tuvo un ingreso máximo de u$s 106 millones durante mayo (cuando las tasas en pesos llegaban a 25 por ciento anual sin inflación) y en junio cayó a u$s 53 millones. El mes pasado la cifra se redujo a u$s 20 millones, o sea, menos de la mitad de lo que había ingresado el mes anterior. La información excluye a las inversiones directas, que obviamente buscan oportunidades a mayor plazo y no dependen de la evolución de variables como las tasas de interés.

Préstamos financieros a menos de un año: es la forma en que ingresan capitales de corto plazo empresas y bancos que funcionan en la Argentina, generalmente por fondos que reciben como créditos de sus casas matrices. El promedio mensual de fondos recibidos por este concepto en el período marzo/junio (segundo trimestre) ascendió a u$s 66 millones mensuales. En julio, la cifra cayó a sólo u$s 30 millones. En este caso, el pico máximo del año también se registró en mayo, con un ingreso de préstamos de corto plazo por u$s 90 millones, el triple de lo que se registró en julio.

Tasas

Por supuesto, el análisis sería incompleto si no se menciona el efecto de la suba de tasas en los Estados Unidos. Justamente, el aumento registrado en la renta de los bonos de mediano y largo plazo del gobierno norteamericano (T-Bonds de cinco a 30 años) también modificó la actitud de muchos inversores en el exterior, que buscaban en mercados emergentes oportunidades para aumentar la rentabilidad. Ahora, con tasas de 4,40% anual en el T-Bond a diez años (por definición el activo «libre de riesgo» por excelencia), la situación cambió radicalmente.

Por supuesto, la reducción del ingreso del capital de corto plazo no explica la disminución de oferta de divisas, ya que se trata de cifras marginales.
Pero sí demuestra una tendencia que revierte el aumento del flujo financiero que venía recibiendo la Argentina, lo cual había ayudado para subir la Bolsa y empujar a los bonos locales, incluyendo aquellos que están en default.

En cuanto al ingreso de divisas por parte de los exportadores cerealeros, que representan un monto sustancial del total, ayer la cifra se ubicó en u$s 25 millones, y el promedio de los últimos diez días llegó a u$s 32,90 millones, contra u$s 58 millones ingresados por los exportadores en junio.

Se combinó para esta merma el final del ingreso sustancial proveniente de la cosecha gruesa, que tiene su volumen máximo entre marzo y junio, y también la expectativa de los exportadores por incrementos del dólar, lo cual les genera mejores resultados a la hora deliquidar en el mercado local.

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