26 de septiembre 2004 - 00:00

Fundación Capital prevé que desocupación bajará a 12% en 2005

La Fundación Capital estimó que se crearán 500 mil nuevos puestos de trabajo durante todo el año 2004, lo que ubicará a la tasa de empleo en torno del 40 por ciento para el último trimestre de este año, según calculó la entidad en su síntesis económico-financiera semanal.

La Fundación consideró que suponiendo que la tasa de actividad se mantiene en los niveles actuales (en el 46 por ciento), con un crecimiento económico del 7,5 por ciento real anual, la tasa de desocupación se situará en torno del 13 por ciento a fin de este año.

El escrito advirtió que para el 2005 se espera que la tasa de desempleo descienda un punto más, respecto de fines de 2004, y se sitúe cerca del 12 por ciento (de la PEA), bajo un escenario de crecimiento económico del 4,3 por ciento y con una elasticidad producto-empleo inferior a la del presente año.

Según el informe, al finalizar el año 2004, el salario real se recuperaría un 4 por ciento respecto de los niveles de 2003.

Con esta estimación, más la creación de puestos de trabajo esperado (500 mil), se estima que la pobreza podría descender al 40 por ciento de la población, para fin de año.

Los indicadores sociales van mejorando paulatinamente en el último año y medio, desde los peores índices jamás registrados.

Sin embargo, esto no significa que la emergencia social se haya superado, señaló.

El 44,5 por ciento de la personas que habitan este país siguen sin poder alcanzar una canasta básica de bienes y servicios, y un tercio de ellos no se alimenta satisfactoriamente (17 por ciento son pobres-indigentes), recordó el informe.

En cuanto al mercado de trabajo, más de 4,5 millones de personas pujan por encontrar un empleo o por encontrar uno mejor (2,4 millones son desempleados, 1,7 millones son subempleados demandantes y 420 mil tienen planes jefes con contraprestación laboral pero busca activamente un empleo), lo que posibilita la aceptación de trabajos precarios y de bajo ingreso.

Agregó el escrito que la emergencia social justifica el gradualismo en la toma de decisiones en temas claves para el mercado, como la renegociación de deuda, la reformulación de contratos de servicios públicos, entre otros.

También señala que la restricción que genera la delicada situación social no da lugar a una política de shock que pudiera resolver los conflictos de mercado (Acuerdo con Bonistas, FMI, Privatizadas).

De acuerdo con la Fundación, la emergencia social es determinante de una política económica "gradual"; lo que no puede resignar la política económica es la "racionalidad" que hasta ahora la ha caracterizado.

Para la entidad, esa racionalidad se observa tanto en la prudencia de la política fiscal (de 7 puntos que aumentó la recaudación, 4 por ciento del PBI se aplicó en superávit primario fiscal); como en la prudencia de la política monetaria, la que combinó una baja inflación con tasas de interés competitivas y tipo de cambio estable.

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