Las familias fundadoras de Freddo estarían a punto de reaparecer en el negocio de los helados: los Aversa y los Guarracino se lanzarían con su propia marca «premium» para ocupar el lugar que está dejando vacante la cadena que ellos crearon hace tres décadas. El primer eslabón de las nuevas heladerías -cuyo nombre guardan con el cuidado que se da a un secreto de Estado-abriría en un par de semanas en la esquina de Cabello y Salguero. Posteriormente crecerían a diez sucursales en una primera etapa, en ubicaciones «ABC 1».
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A pesar de que -como es habitual en estos casos-las dos familias habían firmado un convenio con The Exxel Group al momento de venderles la marca, que les impedía volver al negocio de los helados durante un largo período, la restricción no se extendía a la siguiente gene-ración de Aversas y Guarracinos. Serían entonces los hijos, encabezados por Federico Aver-sa, quienes tomarían el timón del nuevo emprendimiento.
Este proyecto vendría a terminar con la posibilidad de que los Aversa/Guarracino recompren Freddo, a pesar de que el Exxel se las viene ofreciendo «al costo» desde que comenzó la crisis de la empresa, hace más de un año y medio. Según trascendió, Freddo acumularía pasivos por u$s 30 millones, buena parte de los cuales serían con el Banco Galicia, pero también con entidades extranjeras como el Merrill Lynch.
En tanto, como siguiendo el principio del «eterno retorno» elaborado por el filósofo alemán Federico Nietzsche, las heladerías Freddo ya han vuelto a ser manejadas por uno de los integrantes de la familia Guarracino. Quien está al frente de Freddo también es hijo de Juan Guarracino, uno de los «originales» -junto con Luis Aversa que iniciaron el negocio a partir de una verdulería que tenían en la esquina de Pacheco de Melo y Callao.
Dado el nulo «expertise» en el tema helados del Banco de Galicia -que se hizo cargo de la administración de la empresa hace ya dos meses, cuando The Exxel Group, su anterior due-ño, no pudo saldar un crédito que tenía con la entidad-, éste acudió a quienes sí saben del negocio. Sin embargo, hasta ahora la presencia del joven Guarracino al timón de Freddo no ha logrado «dar vuelta» la crítica situación que atraviesa la que fuera la mejor marca de helados del país.
La tarea, hay que ser justos, no parece sencilla en el marco de una recesión incomparable y el abandono por parte de grandes sectores de la población de las «primeras marcas», fenómeno que le pegó muy duramente a Freddo. «Hoy la gente está recortando todos los gastos; y si puede pagar $ 7 un kilo de helado en el supermercado, contra $ 16 que vale el 'premium', lo hará. Por lo menos hasta que cambie la situación macroeconómica», dijo un experto del sector alimentario.
Desde ya, el Galicia está buscando comprador para Freddo porque de ninguna manera está en su intención quedarse con las heladerías. «Es como un banco que da un crédito hipotecario: si el deudor no cumple con los pagos, le ejecutan la propiedad. Pero eso no significa que el banco vaya a quedarse con la casa o el departamento: tratará de venderla lo antes posible y al mejor precio que pueda conseguir», dijo una fuente bancaria.
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