Hace mucho que no tenemos una semana tan "cargada" como la que está por empezar. En primer lugar, y para los más supersticiosos -que son muchos en el mercado-, hay que sobrellevar los resultados del "super bowl" que no se conocían al momento de escribir estas líneas. Después, tenemos el cúmulo de estados contables que se conocerá en los próximos días, entre los que están pesos pesados como American Express, AT&T, SBC Communications, Du Pont, Procter & Gamble, Merck, etcétera. Por si esto fuera poco, mañana y pasado se realiza la primera reunión anual del Comité Abierto de la Reserva Federal. En principio, eso que se suele llamar "el consenso del mercado", no espera ningún cambio en el costo del dinero, pero en los tiempos que corren, quién sabe. Greenspan es consciente de que pasa por el momento de menos poder en toda su carrera como presidente de la Fed, que todavía "le debe un favor" a la familia Bush y que, si no actúa de manera apropiada, más de uno empezará a pedir su cabeza. Por encima de esto, tenemos el discurso sobre "la situación de la Nación" que dirigirá mañana por la noche el presidente Bush a todos los norteamericanos. Acá podemos dividir las cosas en dos partes. La primera, la clásica, en la cual hablará del estado de la economía, sus proyectos en este sentido y cómo los norteamericanos se han beneficiado bajo su gestión. Esto no preocupa ni aporta mucho de nuevo. La segunda sí: la lucha contra el terrorismo y en particular la guerra contra Irak. Ya el viernes, cuando el Dow caía 2,85% para cerrar en 8.131,01 puntos y el NASDAQ bajaba 3,32%, circularon rumores de que cediendo a la presión internacional los primeros ataques aéreos se pospondrían unos días.
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