Funcionarios y empresarios de la Argentina y Chile se mostraron ayer conciliadores y optimistas respecto de la marcha de las relaciones entre ambos países pese a las tensiones derivadas de la decisión del gobierno de Néstor Kirchner de incrementar el precio del gas que se le vende al país vecino.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Representantes públicos y privados de los dos países se reunieron en la sede de la Cancillería argentina para participar del seminario «Chile y Argentina: alianza para la integración,el comercio y las inversiones» con el objetivo de profundizar sus lazos económicos e intentar «desgasificar» la relación y el comercio bilateral.
Los expertos destacaron la apertura a los mercados asiáticos y la necesidad de mejorar las infraestructuras de transporte y telecomunicaciones transfronterizas como los puntos más importantes para lograr un mayor desarrollo e integración de las dos economías. Sin embargo, y pese a no formar parte del programa oficial, el tema central del seminario fue el asunto de los problemas energéticos que afectan las relaciones políticas entre ambos países.
Quejas
La decisión argentina de incrementar en 70% el precio del gas que le vende a Chile, que se abastece íntegramente desde la Argentina, así como los constantes cortes en el suministro que Chile padece a raíz de la escasez de gas al otro lado de la frontera, provocaron las quejas formales del gobierno de Michelle Bachelet.
En tono conciliador, el embajador de Chile en Buenos Aires, Luis Maira, explicó ayer que el problema se deriva de que «por mucho tiempo» los chilenos disfrutaron «de gas barato y abundante», algo que «acabó en 2004», cuando la Argentina sufrió una crisis por escasez de gas y decidió recortar sus ventas a Chile, Brasil y Uruguay. «Uno entiende que Chile tiene que prepararse para tener cada vez menos gas argentino, pues la Argentina tiene pocas reservas y un crecimiento muy grande del consumo interno», dijo Maira.
El embajador señaló que en el futuro inmediato «la Argentina tendrá que echar mano, como manda su Ley de Hidrocarburos, a sus fuentes internas, con toda probabilidad en 2007, y Chile ya tiene que prepararse para ello» pues «nos van a vender menos gas». Sin embargo, para Maira éste no es «un problema de buena o mala voluntad política».
«Al ver las cifras de consumo y producción, la ley argentina obliga a la aplicación del gas preferentemente en el mercado doméstico y cantidades menores a la exportación», puntualizó el diplomático.
Para el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio de Chile, Hernán Somerville, si bien hay «una restricción objetiva de gas para Chile, éste no recibe el gas prometido» y se ha dado «todo tipo de reacciones adversas en las industrias del país», la relación bilateral estratégica a largo plazo «es la que debe prevalecer».