La gestión de Néstor Kirchner está caracterizada hasta ahora por un fuerte aumento del gasto público, que supera ligeramente los $ 2.700 millones desde que asumió. Ya al presentar el proyecto de Presupuesto 2004 anticipó lo que iba a ser la línea de su gestión: lo que suba la recaudación impositiva, se gasta en su mayor parte. ¿ Qué pasa si esta bonanza se revierte? Es el riesgo a futuro para el gobierno de Kirchner. Concretamente la Argentina es hoy un país altamente dependiente -en términos fiscales y económicos- del precio de la soja y del petróleo. Y esos precios pueden variar súbitamente. Pero no es el único elemento preocupante de un país que tiene basados su estancamiento y las crisis repetidas en los últimos 50 años por gastar de más. Mala señal es la que se envía a los acreedores locales (500.000 ahorristas) y del exterior al proponerles una quita de 75% cuando, simultáneamente, se incrementan las partidas en ese monto. Para peor, un elevado porcentaje de este incremento del gasto no es ayuda social, hoy muy necesaria. Síntomas reiterados todos, de una responsabilidad desde lo fiscal, que aún no está presente.
El aumento se da incluso en términos reales, ya que entre los dos períodos considerados la inflación fue sólo 6 por ciento; con lo cual la gestión Kirchner también está dejando un aumento en el gasto real considerable, que entre junio y setiembre de este año comparado con igual período de 2002 asciende a 14,5 por ciento.
Para José Luis Espert, especialista en temas fiscales, «en términos reales tenemos el mismo gasto público que teníamos con la convertibilidad. Si entre enero y setiembre de 2002 el gasto público había bajado a 15 por ciento del PBI (antes era de 20 por ciento del producto), ahora otra vez es de 20 puntos, lo que deja un aumento de 33 por ciento en el gasto real». Espert estima además que a fines de 2004 el gobierno habrá aumentado el gasto en cerca de $ 25.000 millones.