General Motors iniciará negociaciones para fusionarse con Renault-Nissan
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Wagoner se esforzó ayer por mostrarse abierto a cualquier tipo de cooperación o alianza con otras empresas como la sugerida por Kerkorian.
"General Motors tiene un montón de experiencia con diferentes tipos de alianzas y algunas han proporcionado significativos beneficios a la posición competitiva de GM y su fortaleza financiera" dijo Wagoner.
El directivo añadió que "acudiremos a las discusiones con los gestores de Renault y Nissan con un mente abierta, ansiosos de oír sus ideas sobre cómo una alianza entre nuestras compañías podría funcionar para nuestro beneficio mutuo".
Wagoner también quiso rebajar las expectativas de que las conversaciones entre los tres fabricantes de automóviles puedan acabar en una alianza como la que mantienen Renault y Nissan.
"Dada la complejidad de una relación potencial, tiene que ser considerada cuidadosamente en sus méritos antes de llegar a ninguna conclusión.Estamos comprometidos a una revisión objetiva y exhaustiva de ese potencial" afirmó Wagoner.
Lo que Kerkorian ha propuesto es que Renault y Nissan se hagan cada una con un 10 por ciento del accionariado de General Motors y que se combinen al menos algunos de los recursos de las tres empresas para crear "sustanciales sinergias y ahorros en costes y por lo tanto beneficiar en gran medida a la compañía" y accionistas.
De concretarse el plan tal y como Kerkorian lo ha planteado, el final de las conversaciones entre las tres empresas resultaría en un gigantesco conglomerado automovilístico con más de 635.000 empleados y ventas anuales por valor de más de 500.000 millones de dólares.
Detroit ya ha vivido con anterioridad la fusión transoceánica de dos grandes empresas con el pacto alcanzado a finales de los años 90 entre la alemana Daimler Benz y la estadounidense Chrysler.
La unión, aunque muchos en Detroit lo consideran la absorción de Chrysler por parte de Daimler Benz, no ha sido fácil y sólo en los últimos años se están empezando a ver los frutos de las "sinergias" entre las dos compañías.
Pero otros también han recordado el fracaso de la última alianza de General Motors.
En el 2000, la empresa de Wagoner pagó 2.000 millones de dólares por hacerse con una participación en la italiana Fiat.
Cinco años después, GM desembolsó otros 2.000 millones de dólares para salir del fiasco.




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