«La expectativa del mercado regional es muy buena, y por eso ya estamos analizando una nueva inversión en la Argentina que haríamos en dos años para fabricar otro modelo en la planta que tenemos en Rosario.» Lo adelantó ayer Felipe Rovera, presidente de General Motors, en un inesperado anuncio durante el lanzamiento de la 4x4 Suzuki Grand Vitara JIII. Lo sorpresivo del hecho se debe a que hace apenas unas semanas la automotriz había oficializado una inversión de u$s 200 millones que se concretará en los próximos meses.
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«El mercado argentino sigue creciendo y va camino a llegar a los 700.000 autos; Brasil supera ampliamente los dos millones y la misma tendencia se produce en otros países de América latina. Por eso, para General Motors la región es un mercado fundamental en el que vamos a seguir apostando», agregó el ejecutivo.
Actualmente, la compañía estadounidense fabrica en la provincia de Santa Fe los modelos Corsa Classic, Corsa II y la Grand Vitara. Con la inversión ya anunciada se sumará un nuevo modelo compacto que comenzará a salir de las líneas de producción hacia fines de 2009 y del que se producirán unas 100.000 unidades anuales para exportar a toda América latina. La idea del empresario es asegurar, durante su gestión, la producción de la planta santafesina para los próximos 7 años.
Dentro de los planes de la automotriz en el corto plazo se encuentrael lanzamiento de dos nuevos vehículos hasta fin de año para sumar a la gama de productos.
Ni siquiera los problemas de energía que vive el país parecen opacar el optimismo del empresario: «Seguramente el año próximo vamos a tener menos problemas en este tema.
Tenemos que seguir avanzando en medidas para ahorrar energía. Ya muchas empresas lo están haciendo. En nuestro caso, estamos trabajando para llegar a tener autonomía de gas y poner en práctica sistemas de emergencia para las horas pico».
En ese sentido, explicó que la terminal modificó sus horarios de producción para adaptarse a las restricciones energéticas. Actualmente, está operando en dos turnos que van desde las 23 hasta las 8 de la mañana y desde esa hora hasta las 15, evitando así la actividad durante el período de mayor consumo.
«Esto es algo que hacemos en emergencia porque no es lo mismo para el personal trabajar de noche que en horas diurnas; se pierde rendimiento», dijo Rovera. Además, este sistema horario significa un mayor costo para la empresa ya que las horas nocturnas se pagan 30% más que el resto.
Sobre las demoras en las entregas de autos generadas por la gran demanda, el directivo señaló que «el lapso promedio es de 30 días para recibir un 0 km y sólo en algunos casos puntuales, en algunos modelos determinados, la espera es mayor». En ese sentido, Rovera responsabilizó por esas demoras a problemas logísticos con Brasil y a las trabas burocráticas entre ambos países.
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