Néstor Kirchner y un muy estrecho grupo de colaboradores, entre los que no se encontraba el ministro de Economía, Roberto Lavagna, aseguraban anoche que las negociaciones con el Fondo Monetario volvían a encarrilarse. Lo mismo dejaban trascender técnicos del organismo en Washington. Durante toda la tarde, el Presidente y su equipo hablaban de una gestión del gobierno de George W. Bush que habría logrado que el FMI eliminara la cláusula incluida el lunes y que trabó el acuerdo. Es la que no garantizaba la devolución inmediata del monto que la Argentina pagará durante los tres años que dure el acuerdo, sino que hablaba de un período de entre 10 y 12 meses, para el reintegro del FMI. Sin embargo, el Ejecutivo aseguraba que este capítulo ya quedaba afuera del borrador del acuerdo, con lo cual pare-cería haberse destrabado finalmente. El lunes ya habían sido zanjados los otros tres problemas. La Argentina no aumentaría tarifas durante 2004. El superávit primario para el próximo año será de 3%. Kirchner y sus colaboradores confían en que, de manera inminente, la conducción del Fondo termine de avalar lo ya acordado. Inclusive se esperan anuncios para hoy. El viernes, el directorio del organismo podría otorgar las aprobaciones finales. Sólo con estos datos sobre la mesa, en las próximas horas Kirchner podría decidir avanzar en el pago de los 2.900 millones de dólares que vencieron ayer.
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W. Bush ante el directorio del organismos dieron resultados, y que quedaría eliminada la conflictiva cláusula que se había introducido el lunes y que trabó las negociaciones. El FMI pedía que cada pago de la Argentina durante los tres años que durara el acuerdo no tenga devolución inmediata sino que para este giro, habría que esperar entre 10 y 12 meses.
Aparentemente esta exigencia introducida por Horst Köhler, (director gerente del FMI), quedó afuera del borrador. En realidad toda la parte técnica estaba ya cerrada y sólo restaban las gestiones políticas; que sería lo que aparentemente, al menos a los ojos del Ejecutivo, quedó encarrilado ayer.
Alentados por esta noticia, Kirchner y el jefe de Gabinete Alberto Fernández, a los que se les sumó en algunos momentos el ministro del Interior Aníbal Fernández, comenzaron a diseñar el texto del comunicado que a la noche fue distribuido y que explicaba los motivos por los cuales ayer se decidió no pagar el vencimiento de 2.900 millones de dólares.
Se pidió que la decisión de mantener 25% de las reservas era una actitud patriótica, concepto que quedó fuera; salvo la mención del porcentaje. Se introdujeron además, en un texto que resultó finalmente de sólo tres párrafos, palabras como la continuación de las negociaciones, pero buscando un acuerdo que garantice el crecimiento, el aumento del empleo y la reducción de la pobreza; todas ideas fuerza pedidas por el propio Kirchner. Para establecer un puente con los acreedores privados, Alberto Fernández incluyó una frase que habla de la necesidad de «normalizar las relaciones con los acreedores del exterior».
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