Estados Unidos se mostró disconforme por las trabas que sufren sus empresas en el país asiático.
El secretario de Comercio estadounidense, Gary Locke, dijo que para las empresas extranjeras cada vez es más difícil hacer negocios en China, debido a la reticencia de Pekín a la apertura.
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Hay pocos sectores de Estados Unidos en los cuales los chinos u otros inversores extranjeros tengan sus inversiones limitadas", dijo Locke en un discurso en Washington.
"Lamentablemente, ese no es el caso para las empresas estadounidenses presentes en China, que son frecuentemente dejadas al margen de sectores enteros, u obligadas a dar información reservada sobre sus productos para poder entrar al mercado chino", agregó.
El secretario de Comercio deploró "recientes decisiones" de China que "hicieron su economía menos competitiva y menos receptiva para las inversiones directas extranjeras".
Locke acusó al gobierno chino de no cumplir su "promesa" de levantar sus "prohibiciones sobre numerosos sectores donde las empresas estadounidenses lideran y tienen mucho que ofrecer a la economía china".
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