Mientras el kirchnerismo negociará desde hoy con diputados propios y ajenos el nuevo borrador del proyecto de ratificación de las retenciones móviles, otras batallas se seguirán librando en el Congreso y en la Casa Rosada. El oficialismo tendrá entre hoy y mañana reuniones de su propio bloque para cerrar posiciones y convencer a los rebeldes.
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Siguen siendo los mismos 30 votos que se muestran remisos a apoyar la propuesta oficial y para convencerlos a ellos se armó a medida el nuevo proyecto que negoció el santafesino Agustín Rossi con la Casa Rosada, aunque ahora el propio Néstor Kirchner deba dar el visto bueno final.
Ayer José María Díaz Bancalari fue el encargado de bajar la tensión de esa reunión tan decisiva para el gobierno como las que mantendrán las comisiones de Agricultura y Presupuesto y Hacienda desde hoy para conseguir firmar un dictamen del proyecto oficial.
«No he visto diferencias dentro del bloque, simplementeporque el bloque no se ha reunido. Sí he visto comentarios periodísticos, pero no me consta que se ajusten a la verdad», dijo Bancalari con su lenguaje que siempre puede explicarlo todo. «El verdadero debate dentro del Partido Justicialista va a comenzar este martes, cuando se reúna el bloque. Estas cuestiones se deben decidir entre peronistas», dijo.
Elasticidad
Esos argumentos son tan elásticos como los que utiliza el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez para explicar los cambios en el proyecto: «Hay acuerdo para que los grupos más concentrados aporten los recursos para que el país pueda funcionar. Los pools de siembra arrasan con nuestros pueblos, con nuestra economía», dijo ayer. Ellos poseen una escala «que les permite manejarse con retenciones altas debido a que compran insumos en grandes valores, los importan en forma directa y no tienen el costo del pequeño productor».
Obviamente no aclaró que eso no implica que vayan a existir cambios en la Resolución 125 -algo que tanto el campo como la oposición ya dan como un hecho-, sino que todas las modificaciones se harán sin abrir el artículo más polémico de la ley que pidió Cristina de Kirchner.
A pesar de tanto optimismo entre los peronistas, las cosas no están tan bien. Por ejemplo, ningún kirchnerista de pura cepa está dispuesto ni a comenzar a discutir el proyecto de Felipe Solá, que cuenta con la simpatía de cordobeses y radicales K, incluido Julio Cobos, que también apoya la idea de fijar retenciones en no más de 40,5%, algo imposible de digerir por la Presidente y su marido.
Otras iniciativas tendrían mayor posibilidad de éxito, como la ley de arrendamientos rurales impulsada por el ex arista autónomo Eduardo Macaluse, hoy casi un aliado del gobierno en la causa contra el campo. Ese proyecto, que tiene el visto bueno de la Federación Agraria y al que se oponen otras entidades del agro, modifica los contratos agrarios con el objetivo de desalentar la actuación de los pools de siembra a través del arrendamiento. Así se proponen desgravaciones del Impuesto a las Ganancias y devoluciones de IVA para los contratos a pymes.
Lilistas
La Coalición Cívica, la única de las bancadas opositoras que afirmó que no permitirá medidas «confiscatorias» superiores a 35%, presentó finalmente otro proyecto en el que se plantean retenciones que no superen 33%.
De todas formas, sólo un punto hoy une a la oposición: el rechazo a ratificar la Resolución 125: Elisa Carrió, Federico Pinedo, el radical Oscar Aguad e Hilda Chiche Duhalde lo confirmaron el fin de semana, aunque la más dura haya sido la chaqueña: «Creo que se va a ganar, se va a ganar de madrugada, va a ser una larguísima discusión», vaticinó.
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