Involteable Guillermo Moreno. Pese a los golpes de Nilda Garré, Sergio Massa y Carlos
Fernández, todo indica que seguiría en su cargo.
En silencio, el gabinete de Cristina de Kirchner casi en pleno esperará esta mañana la llegada del matrimonio presidencial para conocer la decisión oficial, si la hay, sobre la situación del INDEC. El vuelo desde El Calafate tiene hora de aterrizaje para aproximadamente las 11. Entre las 15 y las 16, el ministro de Economía, Carlos Fernández, y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, tienen turno con la Presidente para que apruebe los números del superávit fiscal de julio.
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El problema es que los dos funcionarios deben tener ya definido en ese encuentro si Néstor y Cristina de Kirchner tomaron en el Sur alguna decisión sobre el INDEC. De esto dependerá si el dato del ahorro de julio se anuncia con una conferencia de prensa en Casa de Gobierno con preguntas de los periodistas o si únicamente hay una presentación de Fernández y Pezoa leyendo los números, y preparando luego una pronta retirada sin apertura al cuestionario de los cronistas acreditados en Casa de Gobierno.
El ministro de Economía reconocía este fin de semana que enfrentar al periodismo sin respuestas sobre el INDEC únicamente serviría para devaluar el anuncio del superávit. Hay otra alternativa: que la presentación del ahorro fiscal se presente a través de un simple comunicado, sin anuncio oficial. «Perderíamos una muy buena oportunidad de mostrar una buena noticia en momentos en que tenemos que dar una señal de solidez al mercado por el proceso de recompra de títulos públicos», reflexionaba ayer ante este diario un alto colaborador del ministro de Economía.
Anoche, ninguno de los dos bandos interesados directamente en la resolución del conflicto del INDEC había recibido adelantos sobre la decisión de los Kirchner. Incluso la orden fue a los enfrentados dentro del gabinete no efectuar declaraciones. Esa fue la instrucción que, por ejemplo, recibió el jefe de Gabinete, Sergio Massa, quien se recluyó el fin de semana, lejos de toda actividad pública. No se contactaron con los Kirchner el fin de semana el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Mucho menos, los eventuales nombres señalados por varios funcionarios (cercanos a Massa, Fernández y el presidente del Banco Central, Martín Redrado) como posibles reemplazantes de Ana María Edwin en el INDEC. Ni Aldo Ferrer, ni Héctor Valle, Roberto Frenkel, Beatriz Nofal o Patricia Vaca Narvaja, entre otros, fueron convocados este fin de semana para conocer si están dispuestos a incorporarseal INDEC.
Quizás esto último sirva como anticipo de la decisión que los Kirchner tomaron en el Sur. Sabe el matrimonio presidencial que ninguno de estos candidatos está dispuesto a asumir en el INDEC si al mismo tiempo termina la intervenciónde Guillermo Morenoen el organismo. En todoslos casos, no confían en una eventual promesa oficial sobre cambios futuros o modificaciones parciales, si éstas no avanzan en la desvinculación del secretario de Comercio Interior. Si esto ocurre y Moreno abandona el control del INDEC y retira su «task force», varios de esos candidatos están dispuestos a hablar sobre cambios graduales sin políticas de shock, algo que coincide con la visión presidencial. La mayoría reconoce, además, que resulta complicado blanquear en un mes la inflación real acumulada entre enero de 2007 y julio de 2008, con un panorama de bonos que indexan por el CER que llegan a un monto total de $ 61.274 millones. Incluso dentro de las conversaciones que alguno de los candidatos mantuvo con funcionarios, se conversó sobre la posibilidad de un nuevo canje de deuda por otros papeles que dejen de lado la indexación por el alza de precios internos, lo que solucionaría la mayor preocupación oficial tras el blanqueo de la inflación. Muchos de los posibles reemplazantes de Edwin ya tomaron, además, contacto con los agentes del INDEC para conocer su posición en el caso de que asuman la conducción del organismo. Pero en todos los casos, la condición es que la finalización de la intervención morenista sea una hecho concreto «y no una promesa como la que en su momento se le hizo a Alejandro Barrios», tal como confesaba ayer ante este diario uno de los candidatos. Barrios había sido uno de los responsables de conducir el INDEC durante dos meses de 2007, llevado allí por el kirchnerismo con la promesa de ser el ejecutor de la normalización del organismo. La estrategia era, en realidad, colocar un hombre aceptado por ATE que funcione de pantalla para que Moreno continuara con su diseño del IPC. No le cumplieron.
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