Envalentonado por el alza en la recaudación que se espera para el último bimestre del año, Roberto Lavagna consideró que ahora es el momento ideal para decidir medidas que aumenten el consumo interno. En las próximas horas, elegirá entre dos posibilidades: bajar el IVA de 21% a 19% o aumentar los reintegros de ese impuesto de 5% a 8% para las compras con tarjeta de débito. En principio, la medida elegida regiría sólo para noviembre y diciembre. Sin embargo, se especula en Economía que, si los resultados son positivos, podría extenderse hasta fin de marzo. La rebaja en la presión tributaria abarcaría así las fiestas de fin de año, los pagos de vacaciones y las compras escolares, tres períodos clave y de altas ventas. Mientras la primera costaría al Estado $ 140 millones mensuales, la segunda no superaría los 18 millones en los dos últimos meses del año.
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Una posibilidad es que esta baja en la presión tributaria rija hasta el 6 de enero. Si el costo fiscal no es alarmante, la idea es prorrogarla luego hasta el 31 de marzo. Si final-mente ésta fuera la vigencia total, las medidas
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