El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los efectos de la severa devaluación en Argentina se han extendido a todos los aspectos del sector corporativo del país, principalmente como resultado de la importante deuda denominada en dólares en poder de las compañías argentinas. Los efectos sobre las operaciones, son y continuarán siendo más que evidentes ya que las empresas deben afrontar pagos de deuda o cubrir costos denominados en dólares con ingresos denominados en pesos y flujos de fondos cada vez menores. Durante mayo, a medida que las compañías presenten los resultados de primer trimestre del año, dicho impacto se reflejará también en los estados contables, expuesto, principalmente, a través de grandes pérdidas.
Con el paso de la relación 1 peso equivalente a 1 dólar en diciembre de 2001 a $3,3 por dólar el 13 mayo de 2002, los activos y pasivos denominados en moneda extranjera han cambiado su valor en pesos, generando diferencias de cambio, que se espera sean mayormente negativas. Dado que los cargos mencionados no afectarán los flujos de fondos y que los niveles de calificación en Argentina ya incorporan el deterioro originado por la devaluación., Standard & Poor's no anticipa que dichos efectos generen por si solos cambios en las calificaciones de las compañías.
De acuerdo con las normas contables dictadas a principios del año, los Estados Contables para los períodos cerrados a Diciembre de 2001 no incorporan los efectos de la devaluación, ni en el Estado Patrimonial ni en el Estado de Resultados. Sin embargo, las compañías debieron estimar dicho impacto e informarlo en una nota complementaria. Estas estimaciones, realizadas a tipos de cambios de entre $1,6:US$ 1 y $2,15:US$1 (Ver Tabla 1) son meramente indicativas. Por un lado, el valor del peso ha continuado depreciándose por lo que las pérdidas finales deberías se aún mayores. Por otro lado, dichas pérdidas podrían ser compensadas por la posibilidad activar parte de las pérdidas generadas por la devaluación, si las deudas que las originaron pueden asociarse a la adquisición, construcción o producción de determinados activos específicos. El mayor valor resultante será deducido de los subsiguientes ajustes de inflación que deban realizarse sobre dichos activos.
A pesar del efecto neutro sobre el flujo de fondos y las calificaciones, este tema tiene importantes ramificaciones. Dependiendo del nivel de endeudamiento de cada compañía y del porcentaje de la deuda que se denomina en dólares, las pérdidas por Diferencia de Cambio pueden reducir significativamente su patrimonio neto y, en algunos casos, transformarlo en negativo. Este último aspecto es de significativa importancia en Argentina, dado que de acuerdo con el artículo 94 de la Ley de Sociedades Comerciales (ley 19.550), la pérdida del capital social de una compañía se configura como una causal de disolución y posterior liquidación. En la práctica, las compañías deben revertir esta situación antes del cierre del ejercicio fiscal siguiente. Standard & Poor's anticipa tres posibles soluciones a este problema. En primer lugar, el ajuste por inflación (que se espera sea reestablecido en Argentina para estados contables con posterioridad al 31/3/2002) podría contribuir a recomponer los valores del Patrimonio Neto de las compañías. Sin embargo, esto no se verificaría en compañías que han realizado grandes capitalizaciones a través del mecanismo mencionado anteriormente, dado que dichas capitalizaciones jugarán contra el ajuste por inflación y por consiguiente no incrementarán el valor de libros del Patrimonio Neto hasta que los ajustes por inflación superen la capitalización. En segundo lugar, en casos aislados, Standard & Poor's espera que los accionistas contribuyan a aumentar el capital de las compañías afectadas, si no aportando nuevos fondos, al menos capitalizando préstamos existentes. Por último, como ya ocurrió en 1989, la provisión que establece la liquidación de una compañía con Patrimonio Neto negativo podría ser suspendida temporariamente para evitar la caída generalizada de compañías.
Las diferencias de cambio también generarán consecuencias impositivas ya que no podrán ser deducidas en su totalidad en el 2002. Las reglas contables vigentes establecen que estas pérdidas deberán ser imputadas en el Estado de Resultados en los próximos 5 años (20% en cada año).
Adicionalmente, Standard & Poor's espera que una gran parte de las compañías incumplan ciertos resguardos (covenants) incluidos en su deuda financiera dado que los indicadores financieros se verán significativamente afectados. Los mas perjudicados serán los de endeudamiento (por ejemplo, Deuda a Patrimonio o Deuda a Capitalización), pero los ratios de cobertura (como Deuda a EBITDA o EBITDA sobre Intereses) también se verán impactados. Aquellas pocas compañías que no han anunciado la suspensión de sus pagos (y por consiguiente no se encuentren en negociaciones con sus acreedores) deberán solicitar dispensas (waivers) para resolver esta situación. Standard & Poor's estima probable que los acreedores concedan dispensas a aquellas entidades que continúan honrando sus servicios de deuda ya que, hasta hora, los acreedores, en general, se han mostrado reacios a requerir la aceleración por ruptura de covenants e inclusive por incumplimientos de pago, en razón de las grandes incertidumbres en los planos regulatorio, legal y de negocios en general prevalecientes en Argentina.
Finalmente, las autoridades regulatorias argentinas han extendido 15 días la fecha de presentación de los Estados Contables del primer trimestre (hasta la última semana de Mayo), para permitirles a las compañías adaptar los diferentes cambios en las reglas contables.
Dejá tu comentario