No todas pueden ser buenas noticias para el sector automotor, que vive uno de sus mejores momentos en materia de ventas. La causa del malestar en algunas terminales tiene que ver, curiosamente, con el cambio climático. El fin de semana hubo fuertes tormentas en varias zonas del país y una de las más afectadas fue la localidad de Zárate, donde a la lluvia se le sumó la caída de granizo. El problema es que el puerto de esa ciudad es la principal entrada y salida de los vehículos que se importan y se exportan. Aunque no hay cifras concretas, se estima que alrededor de 20.000 autos fueron afectados por este fenómeno meteorológico. A diferencia de lo sucedido el 26 de julio del año pasado -cuando se produjo aquel recordado temporal que fue tapa de todos los diarios-, esta vez, hubo atenuantes. Debido a aquella experiencia, la mayoría de las automotrices cubrió sus depósitos de vehículos en ese puerto (que son al aire libre) con mallas antigranizo. La más utilizada fue una importada de Israel que está entre las de mejor calidad. El otro hecho a favor es que el tamaño de las piedras, esta vez, fue mucho menor que las que cayeron en 2006. Por eso, los daños de los vehículos fueron también menores y de más fácil arreglo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario