El primer ministro griego, Georges Papandreou, negó de forma terminante que su país esté al borde de la quiebra, pese a su abultada deuda pública y a su déficit presupuestario que generan inquietud en sus socios de la Unión Europea (UE).
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"No estamos a punto de declarar el default de nuestra deuda", dijo Papandreou a la prensa, al finalizar una cumbre de la UE en Bruselas.
"Reconocemos que tenemos problemas graves, que el desafío es enorme", agregó el jefe de gobierno, que se apresta a anunciar medidas de emergencia para enfrentar una deuda pública que se eleva a 300.000 millones de euros (442.000 millones de dólares).
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