16 de noviembre 2000 - 00:00

Hierve el Frepaso y se queja por nuevas medidas

Una lista interminable de quejas plantearon ayer los delegados del Frepaso que durante la mañana y, antes de que se consagrara el acuerdo entre gobierno y gobernadores justicialistas, desfilaron por la Jefatura de Gabinete y otras dependencias oficiales presionando por distintas cláusulas del pacto. Obviamente, reclamaban para que Graciela Fernández Meijide no se quede sin ministerio o, lo que sería peor, ocupando una cartera sin funciones y, también, por la poda jubilatoria. Como si fueran juristas, sostenían que esa reforma en los futuros ingresos jubilatorios era inconstitucional.

Pero, más que el ingrediente jurídico, la consigna que levantaban como letanía era la siguiente: «No pudimos modificar las tarifas telefónicas porque se invocaron razones de seguridad jurídica, y ahora matamos a los futuros jubilados y no nos preocupa la seguridad jurídica».

Tarea excluyente

Ayer por la mañana, Darío Alesandro tuvo que volver a cumplir una tarea que se le está volviendo casi excluyente del resto de sus obligaciones como presidente del bloque Alianza de Diputados: acompañó como moderador de broncas a un grupo de diputados frepasistas hasta la Jefatura de Gabinete para presentarse en medio de las negociaciones con gobernadores del PJ por el acuerdo fiscal. Junto a él ingresaron al edificio de la ex Somisa Rodolfo Rodil y José Vittar para reclamar por la dispersión de fondos del ministerio de Desarrollo Social que el gobierno negociaba con el peronismo.

Lo que encontraron no gustó al frepasismo. Chrystian Colombo los escuchó, pero quedó en claro que el jefe de Gabinete no estaba dispuesto a cambiar la marcha de la negociación con los gobernadores para resguardar la integridad el ministerio de Meijide: «Parece que está defendiendo a los peronistas», dijo uno de los visitantes.

Mientras tanto, en el Congreso, el resto del bloque frepaso comenzaba a subir de temperatura. En privado, no existe un solo diputado del Frepaso que acepte el decreto de reforma previsional. Sólo Alesandro se mantiene en su posición sobreactuada de oficialista.

Uno a uno los frepasistas fueron desfilando por el despacho de su jefe de bloque para comunicarle que no aceptarían el decreto de necesidad y urgencia. Pero la decisión final se tomará hoy a las 16 cuando se reúna todo el bloque para analizar el paquete de medidas.

Para confirmar la situación, a media tarde Alfredo Villalba quiso asegurarse de que todos estuvieran al tanto de la situación: bajó a la sala de periodistas de Diputados y explicó claramente: «Si se firma el decreto no podemos asegurar que pase en el bloque», dijo. Siguiendo la línea en una reunión reservada, María América González llegó a amenazar con renunciar a la banca si la reforma previsional salía por la misma vía.

«Este es un decreto hecho para el sector financiero. Es inconstitucional firmarlo cuando funciona el Congreso y también lo es eliminar la jubilación estatal. Tomamos todas las medidas para favorecer al mercado y ninguna al sector productivo. Esto pone al límite la continuidad de la Alianza», decía el santacruceño Rafael Flores.

Lo cierto es que en medio de toda la discusión surgió otro elemento que está complicando cada día más al bloque Alianza: el silencio de Carlos Chacho Alvarez: «Hoy no tenemos contención política. Si Chacho no abre la boca, Darío no puede reemplazarlo.

Cada uno está buscando contención donde puede. Por eso aparecen los de ATE y los del MTA. Todos buscan estructuras sindicales donde contenerse. Nadie fija límites», decía anoche uno de los diputados del Frepaso.

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