La aerolínea española Iberia debió cancelar ayer más de 240 vuelos a causa de una huelga de pilotos por siete días iniciada ayer en protesta por los planes anunciados por la aérea de lanzar una línea de bajo costo. Y dado que no hubo acuerdo entre la empresa y los pilotos, se especula que hoy las cancelaciones podrían alcanzar a la totalidad (o al menos a buena parte) de los 1.500 vuelos diarios que opera Iberia, lo que dejaría en tierra a unos 200.000 pasajeros, fundamentalmente en Europa y en América latina.
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Si bien la mayoría de las operaciones canceladas ayer eran de rutas de cabotaje, el vuelo a Buenos Aires que debía arribar ayer por la mañana también fue cancelado; obviamente, el de regreso (que debía partir anoche) tampoco operó porque la máquina nunca llegó desde Madrid.
Sin embargo, Iberia emitió un comunicado en el que afirmaba que estaba operando vuelos a Islas Canarias, Baleares, Africa, Medio Oriente y «la mayoría de los servicios de larga distancia y alrededor de 50% de sus vuelos hacia otros puntos de Europa».
La aérea española y el gremio SEPLA mantuvieron ayer por la tarde una serie de reuniones para intentar desactivar el conflicto, pero fue en vano: el paro continuará porque las negociaciones fracasaron.
SEPLA protesta contra la creación de Catair, una compañía de bajo costo, a la que califica de «filial sin nombre», pero además porque Iberia anunció que estudia la posibilidad de eliminar los trayectos no rentables, sobre todo vuelos regulares desde Barcelona, que serían sustituidos por Catair.
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