18 de agosto 2006 - 00:00

Impone Moyano su fórmula extorsiva

A Hugo Moyano le sigue funcionando bien la mecánica de presión y extorsión. Ya no sólo a empresas sino, como sucedió ayer, al Gobierno porteño. Transcurrieron sólo 24 horas desde que amenazó con paro de recolección de basura hasta que le otorgaron lo que solicitaba: que el municipio enfrente costos de las empresas recolectoras para más personal -habrá 150 nuevos empleos- y pagos retrasados. No están pasando más de dos semanas entre cada amenaza o bloqueo del sindicalista. Y en la medida en que, cuando menos, no se intente ponerles freno a sus reclamos, no cesará en sus ilimitadas aspiraciones. Hasta ya se moviliza acompañando reclamos de jubilados. Antes soportaron sus piquetes y bloqueos, desde empresas cerealeras hasta distribuidores de bebidas.

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El sindicalista Hugo Moyano y el ministro de Hacienda porteño, Guillermo Nielsen, durante el acto del miércoles con beneficios para obtener créditos hipotecarios.
Apenas unas horas de amenaza de conflicto le resultaron suficientes a Hugo Moyano para conseguir que Jorge Telerman acelere los pagos a las empresas recolectoras de residuos de la Capital Federal y disponga de fondos para 150 empleados que serían reincorporados.

El jefe porteño evitó que se iniciara un medida de fuerza que habían anunciado los camioneros en reclamos de los pagos que la Ciudad mantendría retrasados con las empresas recolectoras.

Los camioneros habían amenazado ayer a Telerman con un paro total del servicio de recolección de residuos en la Capital Federal a partir de hoy. La medida, que comenzó a difundirse el miércoles por la noche, sorprendió porque el reclamo era dirigido a que el Gobierno porteño agilice los pagos a las empresas concesionarias del servicio de recolección, lo que estaría retrasando el cobro de los sueldos de los empleados. Pero, lo más llamativo resultó que por la tarde del miércoles Hugo Moyano; el ministro de Hacienda porteño, Guillermo Nielsen, y el de Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Pablo Schiavi, departieran amenamente en un acto de anuncio de construcción de viviendas que hizo Néstor Kirchner, junto a ministros de su gabinete. Horas más tarde, los camioneros difundieron que comenzaban a «trabajar a reglamento», lo que se entiende como un perjuicio para el cumplimiento de la recolección de la basura porteña, porque irían «caminando» para levantar las bolsas.

Además, el gremio de camioneros sostuvo que habría despidos en las empresas y prometieron marchar hacia la sede del Gobierno porteño. No es tanto, si se tiene en cuenta que durante la gestión de Aníbal Ibarra, Moyano volcó camiones con basura en la puerta del palacio municipal, reclamando que además del pase de los empleados a las empresas que en ese momento habían obtenido la concesión, se les pague igualmente una indemnización.

Para Telerman parece mucho. El viernes pasado resistió una manifestación numerosa de municipales de la llamada zona V -se aglutinan en Sutecba que conducen Amadeo Genta y Patricio Datarmini- donde los residuos los recogen empleados del gobierno, no empresas privadas.Entraron al Palacio de la Cultura, contiguoal municipal, donde están despachos de varios ministros y hubo destrozos en reclamo del pase de contratados a la planta oficial de empleados.

  • Paro de ATE

    El miércoles mismo, una porción de empleados que se agremian en ATE llevó adelante un paro en oficinas municipales. Ahora el Gobierno porteño acelera un acuerdo para evitar la medida con la que amenazan los camioneros.

    «Ese Nielsen, que habla tanto de lo que se recauda, que explique a los trabajadores y sus familias de los despidos», espetó Pablo Moyano, titular del gremio de su padre, Hugo. Nielsen anoche viajaba para tomarse un descanso, durante el cual alternaría con la práctica de esquí. El sindicalista defendió a las empresas recolectoras en contra del gobierno de Telerman, explicando que «cuando se implementó hace ocho meses el trabajo con la instalación de papeleros, se incorporaron 400 trabajadores que la Ciudad no le está reconociendo a la empresa, que no pueden bancar más a los trabajadores».

    Lo cierto es que en el entorno de Telerman sospecharon, otra vez, de una maniobra política en su contra. Moyano, anoche, aseguró que el Gobierno porteño no paga a las empresas « desde hace seis meses», y que las empresas no abonan los aportes y contribuciones.
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