10 de abril 2001 - 00:00

Impuesto al cheque: recauda, pero complica y desalienta

Recauda bien -$ 15 millones por día y es prácticamente ineludible-, pero no puede negarse que trae complicaciones, injusticias y en definitiva -como advirtió el economista Roberto Alemann-encamina a la recesión en un país que todavía no salió de la que sobrelleva desde hace 3 años. Util en una emergencia financiera, tiene otros dos visibles males políticos como complemento. El primero no alienta, por el facilitado ingreso, la austeridad en el gobierno. El segundo -y grave- es que los estatistas de la línea alfonsinista y muchos de la izquierda alocada criolla lo creen una «panacea fiscal» y hasta retan al ex ministro José Luis Machinea por no tener una «actualización económica» que le hubiera permitido sugerirlo al aliancismo para su primer año de gobierno y evitarle tantos sinsabores y contramarchas al presidente De la Rúa. O sea, el estatismo supone que así es fácil gobernar y no preocupante para nada ese abultado déficit del Estado si aparece una solución «mágica» como el impuesto al cheque, que permite seguir haciendo demagogia desde el Estado sin jamás ajustarse en serio a su ingreso real. Obviamente, ignoran las consecuencias como que siendo un instrumento fiscal desalentador de la economía no entusiasma para nada a los países serios ni a los emergentes que lo han suprimido.

Los serios, con este tipo de «soluciones», más allá de una emergencia, dudan sobre el futuro argentino. Esas dudas hacen que el riesgo-país -verdadero termómetro de la realidad económica argentina- no baje rápido a niveles razonables. Si no baja, el dinero de financiación que necesita la Argentina cuesta más caro. La consecuencia, que los estatistas fascinados con el impuesto al cheque no ven, es que recauda más ahora para la crisis, pero terminará recaudando para pagar los millones de dólares que en intereses de deuda pública salda el país por tener alto ese riesgo-país y no superar sin «magias» sus problemas. O sea un círculo vicioso que demora la verdadera solución argentina: ahorrar en el gasto público para que el déficit sea o tienda a cero, como en Chile, que por ese duro camino tiene la economía mejor considerada de Latinoamérica. Por algo será.

Dejá tu comentario

Te puede interesar