América Latina: estiman que un impuesto a la riqueza podría recaudar u$s26.504 millones al año

Economía

Es un estudio de la red LATINDADD sobre los sistemas tributarios de la región. Sostiene que para paliar los efectos de la pandemia será necesario gravar a las grandes fortunas.

Con la polémica aún vigente por la sanción de la ley de Aporte Solidario y Extraordinario de Grandes Fortunas, un informe de la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (LATINDADD) estimó que un impuesto a la riqueza permanente tendría un potencial de recaudación de u$s26.504 millones en 20 países de América Latina y el Caribe (ALC) y serviría para atender la desigualdad estructural profundizada por la pandemia del coronavirus.

En cuanto al destino de los fondos, el informe señala que se podría cubrir el acceso universal a la vacuna contra el coronavirus. También se podría financiar por completo un bono contra el hambre en personas de extrema pobreza durante 6 meses en todo el continente; o garantizar la cobertura universal de vacunas en la región, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) evitaría la muerte de 2,5 millones de chicos al año.

Vale recordar que en la Argentina, el impuesto a la riqueza sancionado el 4 de diciembre por el Senado, alcanza a las personas humanas que declaren bienes en el país y en el exterior al 31 de diciembre de 2019 por un monto igual o superior a $200 millones, y tiene como objetivo recaudar $307 mil millones (unos u$s4.000 millones) para volcar a planes productivos y sanitarios.

El relevamiento estima que desde el inicio de la pandemia del coronavirus en ALC “hemos retrocedido 15 años en la lucha contra la pobreza alcanzando un promedio de 37 personas en esa situación de cada 100”. Además, al final de 2020, 45 millones de personas, que no eran pobres antes de la pandemia, lo serán. Se estima que 2,7 millones de empresas formales han cerrado y la caída del PIB regional será del -9,1% al cierre de este año.

En ese sentido, señala que es la región del mundo más inequitativa en la distribución del ingreso, en done el 10% más rico de la población capta 22 veces más de la renta nacional que el 10% más pobre. Además, el 1% de los más ricos obtiene el 21% de los ingresos de toda la economía, el doble de la media del mundo industrializado. Por último, el 1% más rico de América Latina y el Caribe concentra el 41% de la riqueza y el 10% más rico de la región concentra el 72% de la riqueza.

Al respecto, el informe “Ahora o nunca: Impuestos a la riqueza y las grandes fortunas en América Latina y el Caribe” presentado por LATINDADD indica que en un contexto de desigualdad estructural, la disminución de la actividad económica y el empleo ha reducido las recaudaciones de los estados de forma “dramática”. Durante la presentación Adrián Falco, de la Fundación SES Argentina, explicó que “la pandemia profundizó la desigualdad llegando a niveles inéditos”.

LANTIDADD realiza un recuento de la ayuda de los Estados de la región para paliar las consecuencias de la pandemia y asegura que “el costo de las medidas necesarias para enfrentar la pandemia del coronavirus no puede pagarse posteriormente con austeridad la que recae desproporcionadamente sobre la población más vulnerable”. Al respecto, indica que “la experiencia en la región nos confirma que la austeridad no es una buena respuesta a las crisis”.

Para hacer frente al día después de la pandemia, el informe asegura que “es necesario contar con Estados mejor preparados para garantizar los derechos ciudadanos”. Y agrega que para la etapa que viene se debe “superar la baja e injusta tributación impulsando el impuesto sobre la renta personal y empresarial, los gravámenes patrimoniales y el gravamen a la economía digital, así como los impuestos que incentiven la sostenibilidad ambiental y la salud”.

En esa línea, explica que “gravar las grandes fortunas debería ser una importante opción a la hora de financiar los costos y la recuperación de la pandemia sin afectar la actividad económica”.

Para LATINDADD en general los países de América Latina y el Caribe cuentan con sistemas tributarios insuficientes, ineficientes e inequitativos. Y agrega que en el año 2018, la presión fiscal promedio (se excluyen las cotizaciones a la Seguridad Social) en ALC era del orden de 19% del PBI mientras que los países OCDE recaudaban en impuestos un 25%, una diferencia de presión fiscal de casi 6% del PBI. Además, actualmente “el 50% de los ingresos tributarios de los países proviene de impuestos al consumo, los cuales no discriminan entre ricos y pobres”.

Al respecto, el estudio señala que “se hace imperativo aumentar la recaudación de impuestos a la renta y la propiedad que garanticen que la recaudación sea más justa e impulsar reformas que han sido postergadas durante décadas”. Y agrega que “la riqueza, las herencias y las ganancias de capital han sido privilegiadas con respeto a otras rentas como las de los trabajadores/as o las de empresas que invierten y producen”.

En ese sentido, Verónica Serafini, integrante de LATINDADD, sostuvo que “tenemos un amplio espacio tributario en sectores que se han beneficiados mucho y en los sectores en donde hay más milmillonarios”. Según el informe, “si el 1% de la población latinoamericana concentra el 41% de la riqueza, los impuestos a la riqueza o el patrimonio afectarían a muy pocas personas y su impacto redistributivo sería positivo”.

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