El ministro Carlos Fernández y el titular de la Comisión
Nacional de Valores, Eduardo Hecker, en el cierre ayer del
seminario realizado en la Bolsa.
El ministro de Economía, Carlos Fernández, admitió que existe un retraso en el avance de los instrumentos bursátiles en la Argentina en su rol de catalizadores del ahorro. Sin embargo, aseguró que hoy «están dadas las condiciones para que el mercado de capitales crezca» y contribuya al país, aunque aclaró que debe tener como eje «la promoción del ahorro popular». Nada dijo, en cambio, de la incertidumbre que hoy viven ahorristas e inversores, que retiraron más de $ 10.000 millones del sistema financiero en los últimos dos meses.
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En el cierre del seminario Desarrollo del Mercado de Capitales y Financiamiento de la economía real, organizado por la Comisión Nacional de Valores (CNV), el jefe del Palacio de Hacienda remarcó que ese crecimiento ahora debe tener como objetivo «la promoción del ahorro popular o, como lo hemos llamado, la democratización del crédito». Comentó, además, que no sólo es necesario aspirar a un mercado bursátil más grande, sino también más diversificado en cuanto a inversores.
«Debe facilitarse una mayor asistencia y accesibilidad para las pymes, con menores costos, mejores condiciones y plazos», dijo en el encuentro realizado en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. El funcionario no quiso hablar con la prensa ni antes ni después del encuentro.
Pidió que el financiamiento a través de estos instrumentos tenga como destino prioritario a los sectores con uso intensivo de mano de obra y «que se apunte a la estrategia del gobierno de mejorar la redistribución del ingreso». También destacó que es importante asumir el desafío de orientarlo hacia proyectos de infraestructura e inversión, y tener como meta a las economías regionales.
Para el ministro, se necesitan «más actores en el mercado de capitales, mayor accesibilidad a los recursos (de financiamiento), mayor transparencia, y mejor integración con otros mercados que atiendan a ahorristas e inversores». Todos estos elementos, consideró, conducen al «círculo vicioso» (los nervios le jugaron una mala pasada pues obviamente se refería a un círculo «virtuoso») del ahorro y la inversión.
Fernández subrayó que « indudablemente, hay una correlación positiva entre el grado de desarrollo de las economías y el del mercado de capitales», y admitió que la Argentina sufre un rezago en ese sentido.
Mientras que en países centrales dichos mercados lograron ser un «vehículo complementario del sistema bancario», en la Argentina los procesos «de extranjerización de las principales empresas nacionales y de concentración económica de los 90 sin duda han afectado», recordó.
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