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Para colmo, el «favor» de Duhalde a su sucesor ni siquiera alcanza para calmar la ira de los docentes que ayer mismo, en boca de Martha Maffei, confirmaron que no levantan las medidas de fuerza programadas por considerar que el pago que propone la ley es imposible de realizar, algo, por otra parte, absolutamente cierto. Así, el costo impositivo que caerá sobre el próximo gobierno resulta hasta políticamente inútil.
Se podrían seguir sumando otras cuestiones no tan notorias para el público, que se encuentran pendientes y que podrían originar juicios contra el Estado a futuro. Por ejemplo, nadie quiere recordar que existió el otrora famoso «factor de convergencia», creado por Domingo Cavallo para beneficiar exportaciones. Allí hay una deuda del Estado, aún mucho más difícil de mensurar.
«Se ha votado algo al pedo», decía ayer en el Senado el peronista santafesino Oscar Lamberto, repitiendo los interrogantes que se hicieron ayer casi todos los tributaristas. Es decir, ¿cómo se va a pagar el incentivo docente propuesto y cómo se hará cargo de esos montos el nuevo gobierno en 2004?
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