22 de marzo 2006 - 00:00

Incidentes y amenaza de paro en marcha de APLA y APTA

Con un «camionetazo» por el centro de la ciudad los pilotos y técnicos de Aerolíneas Argentinas intentaron volcar a su favor una pelea que no se interrumpe. Entre 50 y 200 vehículos (según sea la fuente que se escuche) partieron desde el Planetario, pasaron por la sede de la «enemiga» AAA (el sindicato de los auxiliares de a bordo) y el Obelisco, pero no llegaron a Plaza de Mayo: el paseo estaba vallado por la visita de la presidenta chilena Michelle Bachelet. Por eso, y aduciendo que «el gobierno no nos permite ejercer nuestro derecho de huelga», el vocero de los pilotos, Daniel Biró, declaró a una agencia de noticias que «no nos queda otra que parar la compañía».

La demostración no estuvo exenta de violencia: en las inmediaciones del Congreso los manifestantes agredieron a patadas a un vehículo 4x4 bordó, cuyo conductor expresó su desacuerdo con el corte de calle; las fuerzas de seguridad habrían identificado a los agresores como dos directivos de APTA, el gremio de los mecánicos. En la parte trasera de la camioneta, además, viajaban tres menores.

En lo que hace específicamente al conflicto «salarial» (que cada vez más se asemeja a un golpe de mano contra la empresa, y no a una reivindicación gremial), el Ministerio de Trabajo le comunicó ayer a Aerolíneas Argentinas que se encontraba «analizando» las contrapropuestas presentadas el lunes a última hora por APLA (pilotos) y APTA (técnicos).

Una versión indica que la cartera laboral introduciría algún «retoque» al preacuerdo aceptado la semana última por la empresa, y rechazado por los sindicatos. Cabe apuntar que, tal como reveló ayer este diario, tanto APTA como APLA insistieron en sus planteos originales, que exigen aumentos de 70% y 45% respectivamente.

Todo hace suponer, entonces, que el conflicto se halla poco menos que en una vía muerta, de la que sólo podría sacarlo la intervención de las más altas autoridades nacionales. Y si bien el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, dejó entrever ayer en un acto oficial que «el gobierno sigue con mucha preocupación el desarrollo del conflicto», lo cierto es que hasta ahora el gobierno se ha abstenido de tomar partido (si no se toma en cuenta, claro, la participación desde bambalinas del subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, líder de los mecánicos).

En tanto, fuentes del sector turístico admiten que «las reservas aéreas para Semana Santa están muy condicionadas a lo que pase con la posible huelga. Hoy, si alguien quiere viajar a Uruguay y consigue pasaje, compra Pluna. También hay pasajeros del exterior que han cancelado excursiones a la Argentina que incluían viajes a Cataratas o a El Calafate por la inseguridad de tener vuelos o no». Los sindicalistas, entonces, estarían alcanzando su declarado propósito de afectar seriamente el desempeño de Aerolíneas Argentinas, y a la vez complicar seriamente la industria turística.

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