Todos lo esperaban, incluso hubo un par de insinuaciones, pero se necesitaron casi 48 horas para que el Poder Ejecutivo hiciera oficial su intención de utilizar las reservas estratégicas de petróleo para paliar los efectos que dejo atrás el huracán Katrina. De todas formas, difícilmente esto alivie a los consumidores que hoy deben pagar casi u$s 3 por galón de combustible (79 centavos por litro) y enfrentan -de extenderse el racionamiento que ya existe en algunos estados- serias posibilidades de llegar a pagar hasta u$s 4 por galón. Hay quien sostiene que este anuncio fue lo que disparó 0,66% que ganó ayer el Promedio Industrial (cerró en 10.481,6 puntos). Es posible, sin embargo, al mirar la evolución que tuvieron en la víspera los principales indicadores bursátiles, vemos que recién en la última hora de operaciones (luego de que el petróleo había cerrado con una ligera merma de 1,2% en u$s 68,94) se produjo una suba que tuvo "olor a cualquier otra cosa" menos a nafta. Mirando más de cerca lo que suele interesarle normalmente al mercado, muchos apuntaron a que la necesidad de reconstruir la economía sureña luego del huracán (los costos superan las estimaciones iniciales), sumada a que el incremento del precio de la energía amenaza más con golpear la expansión económica que a generar una simple suba de precios, sería un motivo más que suficiente como para que la Fed abandone su actual política de ajuste de tasas. Sin dudas, la idea es algo aventurada, pero la baja del costo del dinero a 4,019% para los treasuries a 10 años sugiere que al menos hay alguien apostando por ella.
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