24 de enero 2026 - 22:48

Industriales advierten por baja de demanda interna y cambian sus expectativas de generación de empleos

El informe remarca que la debilidad del mercado interno sigue siendo el principal límite para la industria manufacturera.

Empresarios del sector fabril advierten que la baja de la demanda interna condiciona la producción y obliga a revisar planes de contratación y uso de mano de obra.

Empresarios del sector fabril advierten que la baja de la demanda interna condiciona la producción y obliga a revisar planes de contratación y uso de mano de obra.

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La industria manufacturera sigue operando bajo un escenario de demanda interna debilitada, que no solo limita la producción sino que empieza a impactar de manera directa en las expectativas de empleo y uso de horas laborales. Así lo refleja la última Encuesta de Tendencia de Negocios elaborada por el INDEC, correspondiente a diciembre de 2025, con proyecciones para el primer trimestre de 2026.

De acuerdo con el relevamiento oficial, más de la mitad de las empresas industriales (52,3%) identificó a la insuficiencia de la demanda interna como el principal factor que restringe su capacidad para aumentar la producción. El dato muestra un deterioro respecto de la medición previa y consolida al mercado interno como el mayor condicionante para el sector fabril.

Muy por detrás aparecen otros factores que históricamente suelen tener peso en la actividad: la competencia de productos importados fue mencionada por el 11,4% de las firmas, mientras que la demanda externa insuficiente y la incertidumbre económica se ubicaron en torno al 6%. Problemas financieros, escasez de insumos o falta de equipamiento quedaron relegados a menciones marginales.

La debilidad del consumo también se refleja con claridad en la cartera de pedidos. En diciembre, el 54,1% de las empresas consideró que los pedidos de sus clientes se encontraban por debajo de lo normal, frente a un 42,4% que los evaluó como normales y apenas un 3,6% que los ubicó por encima. El balance resultante fue ampliamente negativo y se mantiene en terreno desfavorable desde hace meses.

Hacia adelante, las expectativas no muestran un cambio de tendencia. Para el período enero-marzo, casi tres de cada diez empresas esperan una caída adicional en los pedidos del mercado interno, mientras que la mayoría prevé estabilidad y solo una porción menor anticipa una mejora.

Empleo y horas trabajadas: señales de ajuste

El deterioro del mercado interno empieza a trasladarse también al plano laboral. Para los próximos tres meses, el 15,1% de las empresas industriales espera reducir su dotación de personal, mientras que más de ocho de cada diez no prevén cambios y solo un 3,8% anticipa incorporaciones. El balance de expectativas de empleo volvió a ubicarse en terreno negativo.

Una dinámica similar se observa en las horas trabajadas, donde una de cada cinco empresas proyecta una reducción en la carga horaria del personal afectado al proceso productivo, frente a una mayoría que espera estabilidad y un porcentaje menor que prevé un aumento. El saldo negativo en esta variable refuerza la lectura de un escenario defensivo por parte del sector.

En conjunto, los datos confirman que la industria atraviesa una etapa de estabilidad frágil, sostenida más por la falta de alternativas que por un verdadero impulso de la actividad. Con una demanda interna que no reacciona, las decisiones de producción y empleo siguen marcadas por la prudencia y la contención de costos.

Producción estable, pero sin impulso

En ese contexto, las proyecciones sobre el volumen de producción reflejan más cautela que optimismo. Si bien la mayoría de las empresas espera mantener niveles similares a los actuales, el balance entre quienes prevén subas y bajas sigue siendo negativo. La encuesta muestra que el pesimismo domina sobre el optimismo, aun cuando no se anticipa un desplome generalizado de la actividad.

Los stocks de productos terminados, en cambio, no aparecen como una fuente de presión relevante. La mayoría de las firmas los considera adecuados, lo que sugiere que el problema no está en la acumulación de inventarios sino en la dificultad para generar nuevos pedidos.

Por último, las exportaciones muestran un desempeño más débil que los stocks, con una proporción significativa de empresas que las ubican por debajo de lo normal, aunque sin desplazar a la demanda interna como el principal factor de restricción.

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