Interesantes opiniones están surgiendo de economistas en los blogs, una suerte de medios de expresión en ascenso en Internet. Hoy comenzamos a reproducir opiniones que se hallan en ellos. Uno de los más visitados en lo que se refiere a la economía argentina es el denominado «La ciencia maldita», creado por Lucas Llach, hijo del ex secretario de Programación Económica y ex ministro de Educación. Allí se comentó ayer lo que este diario informó sobre el índice Big Mac que elaboró la Revista «The Economist».
Salió el índice Big Mac 2007. La inflación argentina está haciendo de las suyas. Estamos a u$s 2,65, contra u$s 2,29 del año pasado. (Póngase a pensar, Curia & Friends, si sirve de algo la política de «tipo de cambio real establemente depreciado respecto del equilibrio»).
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¿Llegamos a la normalidad? Puede ser. Estamos al nivel de los países que nos rodean en el ranking de PBI per cápita de la Wikipedia. A saber: Hungría (u$s 3), Estonia (2,49), Eslovaquia (2,13), Lituania (2,45), Polonia (2,29), Letonia (2,52). Y estamos, incluso, más altos que en el 2001, cuando el Big Mac costaba 2,50, aunque todavía no en los 3 mangos del 98. ¡Y pensar que en ese paraíso de dolarizados que era la Argentina de 2002 llegó a costar 78 guitas!
Desde la devaluación pareciera que hubo una aceleración de la apreciación cambiaria real en la Era de Felisa. Todo esto me da pena: la decisión de habernos acercado a nuestros precios naturales por la vía de la inflación hace que ahora tengamos una inflación inercial del 10% anual, una que no deja de ser una curiosidad histórica porque convive con superávit fiscal. Willy Calvo (en referencia al economista jefe del BID) ya estaba pidiendo un plan de estabilización.
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