Los aumentos de precios observados en el primer semestre del año afectaron en mayor medida a las clases de ingresos más altos que a los pobres, según reveló ayer el INDEC. Los ricos (el último quintil) soportaron una inflación de 5,8% desde principios de año, mientras que para los individuos de menores ingresos (el primer quintil) los aumentos de precios midieron 3,3%. La inflación sin desagregar por estrato social presentó un aumento de 4,9% en el primer semestre.
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De los datos publicados ayer por el Ministerio de Economía, que dirige Felisa Miceli, se desprende la explicación. El sector Alimentos y Bebidas, el que más reflejó el esquema de acuerdos de precios impulsado por el gobierno, pondera con mucha importancia en el consumo de 20% más pobre ( primer quintil) llevándose 47% de los gastos. Ese rubro experimentó una inflación por debajo del promedio, de 4,1% en el semestre (2,9% en los bienes y servicios consumidos por los más pobres), y sólo fue más bajo el aumento de precios en el Transporte, que creció 3,4%.
Por el lado del quintil más rico, los alimentos representan una porción mucho menor, cercana a 23%, por lo que la leve variación de ese rubro impacta menos en el total. En ese quintil, pondera más la vivienda, los gastos en salud y la educación, sectores en los que se observó una inflación más alta que el promedio: 6% en Vivienda y Servicios Básicos, 5% en Salud y 12,4% en Educación.
Modificación
La teoría económica sostiene que la inflación afecta en mayor medida a las clases de menores ingresos, por lo que podría interpretarse el dato difundido ayer como una evidencia en contrario para la economía local. Claro que los estrictos controles sobre los precios de los alimentos esta vez modificaron dicha ecuación. No obstante, los resultados de la encuesta del INDEC son parciales en tanto se basan en el precio de los bienes de consumo sin considerar toda otra serie de factores que afectan el bienestar. Por un lado, las familias de mayores ingresos pueden proteger mejor sus ingresos, ya que éstos provienen de fuentes más diversificadas. Además, tienen mayor acceso a instrumentos de ahorro que permiten aislar las tenencias monetarias del impacto inflacionario.