El Fondo Monetario dio a conocer su informe sobre la economía mundial para 2008. En el capítulo argentino fue benévolo con la medición del INDEC de la inflación y hasta contempló un alza de precios de apenas 9,2% para este año. Sería correcto si ese porcentaje lo hubiera aplicado sólo al primer trimestre que ya muestran un desborde de las variables. El organismo internacional debió haber mantenido una posición más firme en algo que es obvio y que reviste singular importancia por las demandas por default de inversores con bonos indexados. Alimenta así el FMI al discurso oficial, casi como si Guillermo Moreno hubiera asumido en lugar de Dominique Strauss-Kahn. También hace recordar la frase del Nobel Milton Friedman, quien aseguraba que "peor que la intervención estatal es un organismo internacional".
El FMI avaló ayer oficialmente las cifras de inflación que da a conocer el INDEC. Para este año pronosticó un incremento de los precios minoristas de 9,2 por ciento, que bajaría levemente a 9,1 por ciento en 2009. Esto significa que para el organismo, la suba de los precios minoristas se mantiene en un dígito.
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Así lo sostuvo el organismo en el informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, según las siglas en inglés) que presentó ayer y que se divulga cada seis meses, en este caso antes del arranque de la reunión de Primavera en Washington.
El trabajo hace sólo una breve alusión a la polémica por los datos de inflación del país. En la página 83 dice textualmente: «En la Argentina, pese a que la inflación que se mide oficialmente ha caído, la mayor parte de los analistas privados cree que es considerablemente más alta que el nivel reflejado en los datos oficiales». Sin embargo, no aclara cuál sería el número. En un cuadro se limita a señalar que la suba de precios minorista para este año será de 9,2 por ciento, mientras que en Venezuela (el país con los niveles más altos) treparía a 25,7 por ciento (ver gráfico). En todo caso, la única discrepancia (aunque mínima) la plantea con el dato del año pasado: en vez de 8,5 por ciento asegura que la suba de los precios llegó a 8,8 por ciento.
Interrogantes
Insólitamente, la cifra para este año es sensiblemente menor a la que el propio Fondo Monetario había previsto en octubre de 2007, cuando vaticinó que los precios subirían 12,7 por ciento este año en la Argentina. De esta forma, completó su total alineamiento con la postura del gobierno.
El 15 de enero pasado, el FMI había enviado una nota al INDEC, para plantear una serie de interrogantes, dudas y pedir explicaciones sobre la medición del IPC. Dos semanas después, el INDEC había respondido dando por segura la metodología que allí usaban y adelantando que se estudiaban «cambios metodológicos a futuro».
Había expectativa respectoal valor de inflación que definiría el FMI, luego de aquel cuestionamiento. Pero finalmente los técnicos terminaron respetando los ya devaluados datos oficiales. La presión de distintas áreas del gobierno para que sea tomado el valor del INDEC tuvo evidentemente sus frutos,porque la alusión a mediciones distintas resultó mínima.
Proyecciones
El Fondo también realizó proyecciones sobre crecimiento. Espera un incremento del PBI de 7 por ciento (varios analistas están corrigiendo estimaciones y creen que la expansión podría ser menor), pero que el año próximo ya bajaría abruptamente a 4,5 por ciento. Además, pronostica una disminución en el ingreso de capitales al país luego de «los altos niveles registrados el año pasado».
Estos son otros datos que surgen del informe divulgado por el FMI sobre América latina y los pronósticos para este año:
El crecimiento en la región se moderará a 4,4 por ciento en 2008 y se reduciría aún más a 3,6 por ciento en 2009. La reducción será modesta, respondiendo a condicionesmonetarias más ajustadasy un contexto externo menosfavorable. Sin embargo, los altos precios de las materias primas ayudarán a sostener la demanda en interna en toda América latina.
Análisis econométrico confirma la estrecha relación entre el ciclo económica de América latina y la situación internacional. Casi la mitad de la variación de la actividad puede explicarse por la actividad global, los precios de las materias primas y las condicionesfinancieras internacionales.. La caída de la economía norteamericana y de otros países desarrollados, además del complejo contexto financiero, debilitará pero no estrangulará a América latina.
La mejora de los ratios de deuda, la suba en el nivel de reservas y en el balance fiscal provoca que la región sea menos vulnerable a la creciente aversión al riesgo por parte de los inversores y un corte en el financiamiento.
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