22 de septiembre 2006 - 00:00

Insta Lula a Evo a asumir "la importancia de Brasil"

Brasilia (AFP) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, instó ayer al gobierno boliviano a tener conciencia de la «importancia de Brasil», subrayando que Bolivia no tiene otro lugar donde colocar su gas. Por su parte, la oposición brasileña exigió una acción más dura frente a Bolivia.

«Confío en que Bolivia tenga la exacta noción de la importancia de Brasil para Bolivia, como Brasil tiene la exacta noción de lo que significa el gas boliviano para Brasil», dijo Lula en entrevista con la televisora Globo.

«Le dije al presidente Evo Morales: 'Evo, no puedes mantener una espada sobre la cabeza de Brasil porque tienes el gas, porque nosotros también podremos poner la espada en tu cabeza, ya que nosotros somos los que compramos tu gas, y si no nos lo vendes a nosotros, veo muy difícil venderlo a alguien'», advirtió.

Lula hizo estas declaraciones después de que el nuevo ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Carlos Villegas, anunció el lunes que aplicará todo el rigor del decreto de nacionalización del sector en las negociaciones con petroleras multinacionales, en especial, con la estatal brasileña Petrobras, que está amenazada de perder el control de sus dos refinerías allí sin compensación. «Petrobras no nos doblará la mano», aseguró el ministro boliviano.

«Tenemos un comportamiento político de algunos ministros en Bolivia que no se ajusta con la mesa de negociación (...); lo que vemos en la mesa es una cosa y lo que vemos en la prensa es otra», afirmó ayer Lula. «Hay mucha divergencia» en el gobierno boliviano, subrayó.

El mandatario dijo confiar en que habrá un acuerdo entre Brasil y Bolivia. Ambos gobiernos negocian la nacionalización de los activos de Petrobras en Bolivia (donde la estatal brasileña es la principal inversora internacional) y el precio que Brasil pagará por el gas boliviano que importa masivamente.

  • Optimismo

    «Lo que el presidente Evo me ha dicho es que vamos a llegar a un acuerdo y que vamos a negociar, y yo creo en eso», aseguró Lula. Y también indicó que tras las elecciones del 1 de octubre en Brasil, se reunirá con Morales «y vamos a llegar a un acuerdo, porque interesa a Bolivia e interesa a Brasil».

    «Bolivia sólo puede ganar con su asociación con Brasil, no sólo porque tiene que vendernos su gas -somos sus compradores-, sino también porque podemos ayudar a Bolivia a tener un desarrollo razonable», dijo Lula, quien sugirió dos posibles proyectos conjuntos en los que Brasil estaría interesado en invertir: un polo gas-petroquímico y una hidroeléctrica en el río Madera.

    El principal rival de Lula en las elecciones presidenciales del domingo 1 de octubre, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, acusó al presidente brasileño de haber mantenido una postura «sumisa» ante Bolivia, y dijo que «la acción del gobierno brasileño creó inseguridad jurídica en toda la región» por no recurrir a una Corte Internacional desde el primer momento de la nacionalización.

    «El presidente brasileño tiene el deber de defender a Brasil, pero Lula coloca por encima los intereses ideológicos y de los amigos», criticó el socialdemócrata en una entrevista a la radio informativa CBN, en la que acusó a Bolivia de tener una visión «atrasada y populista» con la nacionalización.

    Brasil se vio desafiado la semana pasada por la decisión boliviana de tomar el control financiero de dos refinerías de Petrobras, pero al cabo de una jornada de contactos y presiones logró que el gobierno congelase la medida.

    La nacionalización de los hidrocarburos el 1 de mayo en Bolivia tuvo un fuerte impacto en Brasil, por la importancia de Petrobras en ese país, y porque la mitad del gas consumido en la gigante nación sudamericana es boliviano.

    El gobierno de Lula ha dado apoyo al de Morales y ha intentado llevar el tema a la negociación, que en los últimos días adquirió un tono más duro.
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