Londres (Reuters) - Los inversores se han vuelto más pesimistas sobre el futuro y ahora creen que la economía global se debilitará más y que las ganancias empresariales se deteriorarán, según un sondeo de Merrill Lynch publicado ayer.
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Sin embargo, la encuesta mensual reveló que pocos de ellos esperan una recesión y sugirió que el precio del crudo tendría que subir aún más y mantenerse en esos niveles para tener un impacto negativo de relevancia en la economía global.
El sondeo indicó que los gerentes de fondos consideran que el precio del petróleo tendría que promediar los 80 dólares por barril a lo largo de 12 meses para tener un efecto nocivo, un cambio frente a la estimación de 69 dólares arrojada en una encuesta realizada en diciembre.
La cotización del crudo promedia actualmente los 68 dólares el barril.
El tono pesimista del sondeo de julio se produjo pese a que este mes los mercados financieros tuvieron algo de tranquilidad tras las turbulencias registradas en mayo y junio, lo que indica que los inversores se están preparando para un clima de negocios menos favorable.
«La gente está asumiendo una sorpresa negativa sobre el crecimiento», dijo David Bowers, consultor de Merrill para el sondeo. «Pese a que los mercados se han estabilizado, la gente está mirando los fundamentos.»
Cerca de 72% de los 213 gerentes de fondos consultados dijeron que esperaban que la economía global se debilite en los próximos 12 meses, un alza frente a 61% de junio.
El número de inversores pesimistas se amplía más si se lo compara con 40% que en el sondeo de abril esperaba que la economía global se debilite.
En cuanto a la diferencia entre aquellos que esperan una economía más fuerte y los que esperan una mayor debilidad, la cifra de julio se ubicó en un neto 60%, el nivel más pesimista desde que Merrill Lynch comenzó a realizar el sondeo bajo la actual metodología en 2001.
Pesimismo
El tono pesimista de los inversores quedó reflejado en que 63% de los consultados cree que las ganancias corporativas se deteriorarán en los próximos doce meses, frente a 57% de junio y a 44% de mayo y abril.
El sondeo, realizado mientras surgía la última ola de violencia en Oriente Medio, sugirió que estaba creciendo la aversión al riesgo entre los ejecutivos, quienes están aumentando sus posiciones de efectivo.
«El apetito por el riesgo sólo ha sido más débil tres veces en los últimos cinco años: poco después del 11 de setiembre, durante la crisis de los balances en Estados Unidos en 2002 y al comienzo de la guerra de Irak (en 2003)», dijo Merrill.
Pese a ello, las asignaciones en acciones se mantuvieron relativamente fuertes, con 54% de los inversores con tenencias por encima del promedio de mercado, sin cambios frente a junio, pero por debajo de 60% de mayo.
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