Primero veamos los números. En lo mejor del día, el Dow ganó 0,34%; en lo peor, bajó 0,37%. Al final, perdió 0,05% cerrando en 11.339,84 puntos. El NASDAQ, con un movimiento similar, mejoró 0,11% mientras el S&P 500 recuperó 0,1%. El volumen -1.200 millones de papeles negociados en el NYSE-, mejor que en la víspera, pero sigue muy "bajo" hasta para la que suele ser la primera de las tres semanas de menor actividad del año (por vacaciones). La tasa de los treasuries a 10 años bajó a 4,799%, trepó a 4,823% y finalmente quedó con una ligera merma en 4,817%. El petróleo, que antes de mediodía retrocedía 0,97%, finalizó ganando 0,25% en u$s 72,63 por barril. A primera vista, la conclusión sería que tuvimos una rueda en la cual las fuerzas alcistas y bajistas estuvieron muy parejas o que la incertidumbre fue tal que los inversores no se animaron a tomar ninguna posición demasiado marcada, más allá de las que ya tenían tomadas. Cada quien puede decidir a cuál de estas dos visiones adhiere con más fuerza; lo concreto es que se trató de una rueda en la cual dos noticias predominaron por encima de las demás. En primer lugar (tanto por importancia como por cronología), el anuncio del gobierno iraní de que está dispuesto a emprender "negociaciones serias" con las Naciones Unidas. Seguramente, habrá quien descrea de lo dicho, pero fue claro con la suba que tuvimos por la mañana que al mercado le gustaron estas declaraciones. Lo que en cambio no gustó fueron las palabras que por la tarde emitió Michael Moskow, el presidente de la Reserva Federal de Chicago, y de Jack Guin, de la Reserva de Atlanta, al sostener una verdad de Perogrullo: que la Fed podría necesitar más subas en los Fed Funds para contener la inflación (aunque la baja en la tasa sugiere que se les dio muy poca atención).
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