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En una reunión con empresarios en Osaka, la segunda ciudad de Japón, Fukui dijo que el Gobierno debería disponer de medidas que le permitan proveer dinero estatal a las entidades antes de que se encuentren cortas de capital.
La más reciente muestra de la mala situación de la banca japonesa fue la petición en mayo pasado del banco Resona de 2 billones de yenes (unos 16.000 millones de dólares) en dinero público, después de que su coeficiente de garantía cayera por debajo del 4 por ciento requerido para las entidades dentro de Japón.
La inyección a Resona será la primera que el Estado haga a la banca privada desde que en 1998 y 1999 destinó 9,25 billones de yenes (unos 78.400 millones de dólares) a los principales bancos comerciales japoneses para sacarles de apuros y salvar, al menos temporalmente, el sistema financiero.
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