El presidente de la Nación habló ayer en el acto del Día de la Industria, en la Bolsa de Comercio, para ratificar el fideicomiso (ya adelantado por este diario) con el que se busca formar un capitalismo nacional, para fabricar productos de telecomunicaciones, y también en Entre Ríos. En esta provincia -acto público de apoyo al candidato justicialista Jorge Busti- fue más duro, atacando a empresarios. Fue menos duro con los industriales (es evidente que los quiere más que a los agropecuarios) y atacó más a los periodistas. No le gusta que hablen de «paquetes» de medidas como las 5 que anunció Lavagna el jueves pasado. ¿Cómo llamarlas? ¿Conjuntos? Pero, más allá de esto, estuvo más conciliador. En la Bolsa volvió a enojarse, sobre todo con las empresas telefónicas. En la Unión Industrial se abrazó con el vicepresidente Daniel Scioli. Tras haber delimitado roles, parece que no quiere seguir enemistado. Es típico de los arrebatos del Presidente. Muy bueno que ataque deformaciones del capitalismo como los monopolios, lástima que promulgó la «ley cultural» para granjearse el oficialismo del monopolio «Clarín».
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