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17 de mayo 2007 - 00:00

Kirchner defendió subsidios a trenes

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Néstor Kirchner defendió ayer la política de subsidios al transporte y justificó el desastre que es viajar hoy en trenes en la región metropolitana donde aumentó la cantidad de pasajeros «porque tienen trabajo». Horas después del estallido de bronca de los usuarios, que casi incendiaron la estación de Constitución, desde donde corre la línea del General Roca que une la Capital Federal con el conurbano sudeste de la provincia de Buenos Aires, cargó contra el público. Se lamentó por esas protestas que, dijo, hubiera querido escucharlas en la década pasada cuando el gobierno de Carlos Menem cerró varios ramales por improductivos.

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«Si hubieran levantado la voz en su momento, si no se hubieran callado la boca, si no se hubieran enamorado del proyecto neoliberal esto sería absolutamente distinto», dijo para mortificar más a los usuarios del servicio. Una crueldad innecesaria con quienes ya sufren los trenes y que, por mayoría abrumadora de votos, respaldaron desde 1999 consignas electorales contrarias a ese pensamiento que Kirchner llama, con generosidad y sin mucha justificación, «neoliberal». Omitió cualquier ademán de autocrítica ya que no se recuerdan expresiones del Presidente contra esos cierres de servicios de trenes.

También criticó, sin mencionarlos, a los concesionarios del servicio -la línea Roca la administra el grupo de Sergio Taselli, vinculado con el Presidente desde cuando era gobernador de Santa Cruz-. Amenazó con darles «una patada donde corresponde» aunque eludió referirse a medida alguna para exigirles a los prestatarios una mejoría del servicio. «Seguramente a algunos sinvergüenzas habrá que pegarles una patada donde corresponde, y que lo vamos a hacer sin ningún tipo de temor porque no tenemos ningún tipo de compromiso más que con la gente, con el pueblo», dijo. No tembló nadie porque el propio Kirchner ya aclaró que a sus rabietas no hay que tomarlas en serio y que se enoja para después amigarse.

  • Argumentos repetidos

  • El Presidente usó los mismos argumentos que Taselli desperdigó por todas las radios de la Capital: hay problemas con los trenes porque viaja más gente y viaja más gente porque tiene trabajo gracias a su gobierno.

    Este argumento le sirvió para hacer un elogio de su gestión y atribuirles a los incidentes de Constitución un componente electoral. «La impotencia que tienen es porque la gente nos está acompañando y saben que estamos cambiando la Argentina. Saben que estamos trabajando para recuperar la clase trabajadora, para reconstruir la clase media y el empresariadonacional y la potencialidad del país», afirmó sin aclarar a qué adversarios se refería.

    Kirchner habló en un acto de anuncio de obras en Chubut y en Santa Cruz con presencia de los mandatarios de esas provincias y en el cual exaltó los reclamos de esos distritos y reiteró las críticas al rol del Fondo Monetario Internacional (ver pág. 15). Remató con una referencia al clima social que vive el país y lo comparó con la crisis que precedió a la salida de Fernando de la Rúa. «Nosotros no tenemos ningún helicóptero preparado para escaparnos, como los que iban a cambiar la Argentina. Nunca nos gustó», sostuvo Kirchner, una referencia a las críticas de la oposición radical por la compra de un nuevo helicóptero para uso del Presidente.

    Remató con la promesa de brindarle al público, cuando termine su mandato, una prueba de destreza física para la cual el Presidente parece sentirse en condiciones: «Yo sé que cuando el 28 de octubre lleguemos a las 20, 21 horas, nos estaremos mirando a los ojos los argentinos de una punta a la otra».

    Aquí los principales párrafos del discurso del Presidente:

  • Hoy se asustan cuando se para un tren; es que da bronca, indigna y hay que seguir corrigiendo y trabajando, pero por qué no levantaron la voz cuando decían « ramal que para, ramal que cierra» y cuando echaban a los trabajadores ferroviarios como si fueran inservibles a la calle. Cuando paraban los trenes, cuando remataron los trenes en la Argentina durante la década del 90, ¿dónde estaban las editoriales que decían por favor, cuiden el capital y el patrimonio argentinos?

  • Claro que ahora muchos trabajadores argentinos están usando el tren porque han vuelto a conseguir trabajo. Los amigos intendentes del conurbano lo saben, cuando salían vacíos de Berazategui, de José C. Paz, los trenes y los colectivos porque nuestros hermanos se tenían que quedar en la casa porque no tenían trabajo. Claro que en los trenes, a pesar de la inversión que se está haciendo, hay muchas cosas que corregir y seguramente a algunos sinvergüenzas pegarles una patada donde corresponde, que lo vamos a hacer sin ningún temor porque no tenemos ningún tipo de compromiso más que con la gente y con el pueblo.   

  • Si hubieran levantado la voz en su momento, si no se hubieran callado la boca, si no se hubieran enamorado del proyecto neoliberal, si no hubieran hablado de esos ministros de Economía que parecía que eran la vida o si no estaban ellos parecía que se deshacía el país, esto sería absolutamente distinto. Pero nadie se hace cargo de esa historia, nadie se carga la piedra sobre su mochila, todos la quieren tirar sobre esta espalda.

  • Ahora, la impotencia que tienen en muchos lados es que la gente nos está acompañando porque saben que estamos cambiando la Argentina, sabe que estamos trabajando para recuperar la clase trabajadora, sabe que estamos recuperando la clase media con movilidad ascendente, que estamos reconstruyendo el empresariado nacional, la potencialidad del país, que estamos volviendo a ser un país autónomo en la globalización, sabe que tenemos una voluntad tremenda de cambio y que tenemos capacidad de autocrítica para corregir todos los errores que haya que corregir.

  • Algunos proponían el cambio en el discurso a fines de los 90 y conformaron alianzas que causaron terribles dolores de cabeza porque ni siquiera pudieron mantener el curso y profundizaron el modelo de los 90. Nosotros en la acción, en los hechos, pusimos un punto de inflexión y estamos construyendo una nueva Argentina. Si piden paz, tranquilidad, está bien. Si ustedes saben que la voluntad-popular no los acompañao lo sienten así, lo deben sentir, cómo no lo van a sentir, seguro que lo deben sentir, la gente se da cuenta quién es quién y las cosas que dicen y hacen, entonces tratan de presionarnos por distintos lados. Claro que nos presionan, no tengan ninguna duda, de todas las formas que pueden, de a poco se los iré contando, para qué les voy a dar más problemas. Pero no se hagan problema porque a mí las presiones con un mirar a ese cielo celeste argentino pasan y rápidamente estoy repotenciado para seguir con mucha fuerza.
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