El presidente Néstor Kirchner saluda a su par chileno, Ricardo Lagos, al encontrarse en el Palacio de La Moneda y comenzar las negociaciones por el abastecimiento de gas.
El presidente Néstor Kirchner volvió a responsabilizar ayer a las petroleras que operan en el país, «que no han cumplido obligaciones contractuales», por los problemas en el suministro de gas natural a Chile. Lo hizo durante su visita al país trasandino, durante la cual comprometió, además, «el mayor esfuerzo» para garantizar el suministro argentino. Kirchner y Lagos refrendaron también un acuerdo por el cual las autoridades trasandinas tendrán información en tiempo real sobre la evolución de las necesidades argentinas de gas, de modo que puedan prever las restricciones a la exportación que vayan a producirse.
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Desde hace dos semanas, Chile recibe unos 8 millones de metros cúbicos diarios menos de gas debido a tareas de mantenimiento en el yacimiento de Loma de La Lata, a la salida de servicio de la central nuclear de Atucha y escasez de agua en las represas, siendo que por estas dos razones se necesita más gas para generar en las centrales que funcionan con ese combustible. En adelante, Chile tendrá acceso diario a la evolución de la oferta y demanda de gas y electricidad en la Argentina.
Trascendió también que en el encuentro que Kirchner mantuvo a solas con Ricardo Lagos quedó claro el fuerte interés de ambos gobiernos en que se solucione la crisis boliviana. Esto tiene, a su vez, directa relación con los envíos de gas argentino a Chile: si la situación política de Bolivia se tensa hasta un límite que se bloquean las ventas desde esa nación a la Argentina, el país contaría con 6 millones de metros cúbicos menos, que deberían recortarse de las exportaciones.
No se sabe si, además, ambos presidentes hablaron frontalmente sobre la crisis del gas y sobre las dificultades crecientes que va a tener la Argentina para mantener en el futuro ventas de 22 millones de metros cúbicos diarios, equivalentes a la quinta parte del consumo local. Las complicaciones sobrevendrán tanto por la falta de incorporación de nuevas reservas como por la incertidumbre en Bolivia que, en principio, frenó la construcción del llamado Gasoducto del Nordeste para traer de ese país 20 millones de metros cúbicos por día.
De todas formas, aun las petroleras con presencia tanto en la Argentina como en Bolivia están empezando a replantearse si tiene sentido económico comprar en ese país para venderle a Chile.
Según Kirchner, «el empresariado radicado en la Argentina no hizo las inversiones necesarias en exploración en su momento, por lo que se ven ahora impedidos de cumplir con los envíos de gas a Chile». Con esto, el Presidente se refiere a que los contratos de exportación firmados por las petroleras con empresas chilenas estiman que previamente debe volcarse al mercado interno determinada cantidad de gas, que varía según cada convenio. Sobre todo, durante los primeros meses de 2004, cuando no había limitaciones, algunas petroleras, además de haber invertido menos por el congelamiento de las tarifas, no cumplían con el suministro al mercado interno comprometido en los contratos de exportación.
• Posición
«La política energética argentina obliga a los productores de gas a garantizar el pleno abastecimiento del mercado interno y, recién después, exportar el excedente», recordó Kirchner.
Los problemas con el gas vienen siendo utilizados por la oposición de Chile, que este año está ejerciendo mayor presión porque se trata de un año electoral. La posición del gobierno chileno es también que se trata de un problema entre privados. Kirchner, en su reunión con empresarios, aseguró, además, que está haciendo «todos los esfuerzos» para resolver el problema. «Estamos trabajando con transparencia, con solidaridad, pero con verdad. Hay que darle al tema un nivel que escape a cualquier esquema que nos haga caer en falsas xenofobias, que tanto daño les han hecho a las relaciones argentino-chilenas», dijo.
El ministro chileno de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, pidió no hacer del asunto del gas «una fuente de incertidumbre», tras reunirse con su par argentino de Economía, Roberto Lavagna. «Lo que ocurre es que los chilenos y los empresarios chilenos nos acostumbramos a una situación muy cómoda que era un abastecimiento muy fluido de gas desde la Argentina a un costo muy bajo», comentó Eyzaguirre.
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