Krugman: "Pónganse firmes con el Fondo"
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•«Hace décadas que no hay en Washington un gobierno tan poco interesado en la economía mundial como el actual.»
De todos modos, un aire de desilusión campeaba ayer entre los empresarios de la construcción después de su disertación. Seguramente por dos definiciones finales: «Sólo Dios sabe qué pasará», seguida de «La verdad es que no lo sé», cuando desde la audiencia se le pidió que pintara el futuro del país. «Los veo mucho mejor de lo que pensaba hace seis meses, pero infinitamente peor de lo que pensaba hace 18 meses...»
• haber respondido a las dificultades en 2000/2001 con una estrategia de autoflagelación y más austeridad, en lugar de incrementar la confianza pública, la inversión y el gasto.
«Todo lo que podía ir mal salió mal, y así fue que la Argentina cayó en la peor declinación económica en tiempo de paz desde la década del treinta, y creo que no es muy diferente a la de Indonesia», agregó, para luego dar una luz de esperanza:
«Pero parece haber tocado fondo. Hasta hace seis meses se pensaba que la economía argentina caía en tirabuzón, pero hay que darle mucho crédito al sistema, al sector privado y -por qué no-a los actuales funcionarios por los incipientes signos de recuperación.»
•Exportaciones
Luego de enunciar todos los sectores y actividades que sufrieron la crisis, el habitual columnista de «The New York Times» aseguró que «las exportaciones, que hoy son rentables por el tipo de cambio, el superávit de cuenta corriente, la reaparición de una fracción del destruido sistema financiero son signos bastante razonables de que estamos frente a una modesta recuperación».
Krugman elogió también a Roberto Lavagna y a su equipo de manera elíptica al recordar que «todos pensaban que la Argentina iba hacia la hiperinflación, y fue evitada», para de inmediato encender una luz roja: «Pero puede suceder».
Finalmente pintó dos escenarios: el favorable y el desfavorable (para luego admitir que no sabía cuál era el más factible).
• Escenario favorable: la Argentina se recupera, las cosas van bien. Los consumidores recuperan la confianza y sus gastos acompañan la suba de las exportaciones. El peso sube no «uno a uno», ni siquiera «dos a uno», pero sí a un nivel que permite pensar que volver a pagar las obligaciones externas no es tan utópico como parece hoy. «De todos modos, y aunque se produzca todo esto, no veo cómo la Argentina pueda pagar su deuda totalmente. Creo que es posible un nuevo 'Acuerdo Brady'; cuando se logre esto, se traza una línea, la crisis terminó, la economía normal regresa y los tiempos duros habrán terminado oficialmente», aventuró.
• Escenario desfavorable: según el economista, «tiene múltiples versiones. Los bancos y el Fondo se preocupan de que la Argentina vuelva a 1988, que imprima moneda para cubrir sus deudas, y se desata el infierno de la híper». Pero se apresuró a aclarar: «No creo que esto vaya a suceder». La otra versión es que se interrumpa la actual recuperación, los argentinos vuelven a ponerse nerviosos y se acentúa la fuga de capitales. «Para que esto no suceda, el gobierno debe hacer todo lo posible para que el actual proceso de recomposición de la economía no se interrumpa», enfatizó.
Luego, Nielsen le preguntó qué podía esperarse de los organismos internacionales de crédito. «Hoy básicamente estarían prestándoles a ustedes para autopagarse», respondió Krugman. «Sería una mala señal no romper con ellos, y no hay que hacerlo si puede evitarse. Pero las consecuencias no serían tan graves (quizás algún impacto en comercio exterior, en la confianza interna que podría provocar alguna fuga de fondos) pero la Argentina tiene que negociar desde una posición de firmeza. No tengo idea hasta dónde se puede forzar la discusión, pero deben ser firmes».
Del Mercosur dijo que «es Viene de Contratapa poco más que una asociación para solidaridades políticas y acuerdos comerciales de poco valor», pero aseguró que la situación en Brasil «no será decisiva pero afectará a la Argentina».
Luego de los agradecimientos y las felicitaciones de Nielsen por mantenerse tan informado respecto de lo que sucede en la Argentina, Krugman -desde la Universidad de Princeton-dijo que era un tema que lo apasionaba, «pero no a mis lectores: de hecho yo escribiría mucho más sobre la Argentina, pero cada vez que lo hago recibo cartas diciéndome, de manera airada, que no les interesa». Un incuestionable síntoma del lugar que ocupa hoy la Argentina en la actual agenda de población y gobierno estadounidenses.




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