8 de noviembre 2007 - 00:00

La Aduana incautó u$s 30 millones en mercadería en lo que va del año

La Aduana argentina lleva incautada mercadería por un valor de 30 millones de dólares en 2007 como resultado de los sistemas de control de ingreso y egreso de productos, señaló hoy la subdirectora general de Control Aduanero de la Argentina, Silvina Tirabassi.

La funcionaria precisó que los productos retenidos por "falsificación y piratería" durante los meses de 2007 alcanzan los 30 millones de dólares y precisó las modificaciones en los sistemas de control de la Aduana.

Tirabassi indicó que la Aduana decidió focalizar el sistema en el segmento de mercaderías críticas que representan entre un 3 y un 5 por ciento del total de la importación, con lo cual queda en evidencia que "el objetivo es de control y no de recaudación".

La subdirectora general de Control Aduanero formuló estas precisiones en el desarrollo de la Conferencia Internacional sobre la "Lucha contra la Falsificación y la Piratería" que se realiza en el hotel Four Seasons, con la participación del director general de la Aduana, Ricardo Echegaray y representantes y funcionarios del sector de América, Europa y Asia.

Tirabassi detalló las modificaciones a la legislación aduanara que otorgó nuevos elementos a los verificadores para detectar irregularidades en la importación y exportación de mercaderías, para adecuarla a la sofisticación creciente de falsificaciones.

Se refirió a la incorporación del artículo 46 de la ley 25.986 que le permitió a la Aduana incorporar procedimientos de oficio cuando lo requiera la verificación.

"Se estandarizaron métodos técnicos y de control sobre cómo actuar de oficio o cuándo se debe dar intervención al titular. Y donde la cooperación es tanto o más importante que el control aduanero", puntualizó.

Con ese objetivo, se desarrollaron dos sistemas: los Asientos de Alerta que a través del sistema informático María chequea las posiciones marcarias y arancelarias y el CUIT y bloquea la operación si no coinciden; y el Control de Aduana por análisis de riesgo.

El análisis de riesgo implica que la Aduana "controle de manera inteligente con un alto nivel de facilitación de comercio lícito" en los sectores sensibles a la posibilidad de que se produzcan falsificaciones.

Con ese objetivo, la Aduana elaboró una lista de mercaderías "críticas" para ese análisis de riesgo que representan importaciones por 747 millones de dólares y delimitó que el 93 por ciento ingresa con marca y "sólo el 7 por ciento ingresa sin marca".

Zimmerman, por su parte, elogió la tarea de la Aduana argentina -"hace mucho y bien", dijo- y estableció que "la evolución en las técnicas de fraude requiere una evolución y cambios en las técnicas aduaneras".

"Si cambian las técnicas, los productos y las rutas, debe cambiar y evolucionar la legislación aduanera y se adaptaron técnicas de lucha contra la cocaína", sostuvo Zimmermann.

El funcionario de la OMA hizo notar que se pide a las Aduanas que "se facilite la internacionalización del comercio y a la vez se controle", por lo que se debe "hacer progresar las técnicas aduaneras".

"En China se exporta un contendor cada 2 segundos. Y sólo hay un millón de aduaneros en todo el mundo. Necesitamos una legislación adecuada y voluntad política", planteó Zimmermann y apuntó a la colaboración de "los titulares de los derechos de propiedad" para detectar la mercadería falsificada.

Representantes internacionales coincidieron en advertir que la defensa de los derechos de propiedad intelectual es una de las necesidades "acuciantes" y un gran desafío que deben enfrentar todos las autoridades aduaneras del mundo, dado que la piratería mueve 500.000 millones de dólares al año, sin incluir en ese cálculo los productos ilegales que se comercializan dentro mismo de los países ni la ilegalidad digital.

Esta cifra resulta mayor al PBI de 150 países del mundo y se encuentra por encima solo de poco más de 30 países.

Tras relacionar a la piratería con el crimen organizado y con el terrorismo, los funcionarios destacaron las dificultades para controlar la piratería digital que circula a través de Internet y que forma parte del mundo globalizado.

En este contexto, sugirieron incrementar el intercambio de información recíproca para combatir este delito; destruir en todas las Aduanas del mundo las mercaderías en infracción, en lugar de canalizarlas por otras vías al mercado, y suspender las importaciones de marcas sospechosas de ser falsificadas.

Estos puntos, entre otros, fueron tratados por el director a cargo de las relaciones bilaterales de la Aduana Japonesa, Hiroshi Kishimoto; Bárbara Friedrich, representante de la Embajada de Alemania, y el director de Ciencia, tecnología e industria de la División de Seguridad Policial de la OCDE, Marcos Bonturi, en el marco del panel "Iniciativas políticas de organismos internacionales", en la Conferencia Internacional sobre "Lucha contra la Falsificación y la Piratería".

Kishimoto se refirió a los avances logrados durante la presidencia de ese país en el G8, al resaltar que "la Organización Mundial de Aduanas (OMA) ha logrado progresos destacables hacia el mejoramiento de derechos de propiedad intelectual, que es una de las necesidades acuciantes y un gran desafío para las autoridades aduaneras".

Al respecto, indicó que "los efectos nocivos de la piratería son cada vez mas reconocidos por las Aduanas de muchos países", flagelo que en su mayoría abarca la "falsificación marcaria, de derechos de autor o bien violaciones a patentes o diseños".

En este sentido, el Gobierno japonés "trabaja para impedir la proliferación de mercaderías falseadas, por lo que planea trabajar estrechamente con otros países para defender a las mercaderías, suspendiendo importaciones de marcas sospechosas de ser falsificadas".

"La cooperación internacional incluye el intercambio de información entre Aduanas, promover las prácticas de control efectiva, un fuerte marco jurídico de medidas fronterizas, además de procesos penales y civiles, la suspensión de bienes importados de mercaderías en infracción que deberían ser decomisadas y destruidas en lugar de ser canalizadas al mercado por otros medios", concluyó Kishimoto.

Por su parte, Bárbara Friedrich, representante de la Embajada de Alemania, se refirió a los resultados en la gestión aduanera durante el año de presidencia de ese país en el G8, en donde se acordó "el intercambio permanente de información encriptada sobre falsificación y piratería", delito que calificó como "crimen organizado".

Los ocho países más ricos del mundo crearon así el proyecto IPR que comparte "conceptos y elementos de responsabilidad conjunta" y permite "una confirmación espontánea de fraude".

"En la política de protección de innovación, que es el motor con el que cuentan los Estados con tecnologías avanzadas, las falsificaciones dañan las economías, por eso las pautas aduaneras son claves", remarcó la funcionaria alemana.

En representación de la Dirección de Aduanas Alemana, Friedrich destacó que el sistema IPR implementado por el G8 "incluye un sistema de intercambio de datos relevantes para incrementar la lucha contra la falsificación".

En este marco, destacó que "se han incrementado las relaciones entre las Aduanas" de esos países, así como el "intercambio de información en estrecha colaboración con la Organización Mundial de Aduanas (OMA)".

"El sistema de información IPR, iniciativa que se restringirá para países del G8, y que luego se ampliará al resto de los países", muchos de los cuales ya "firmaron acuerdos de cooperación" con ese bloque.

Como política de integración, "cada Estado del G8 crea bases de datos para compartir y permitir el intercambio de datos que combatan con la piratería en general".

Coincidiendo en remarcar los efectos negativos que tienen la falsificación y la piratería sobre las posibilidades de innovación de los países en búsqueda de desarrollo, el director de Ciencia, tecnología e industria de la División de Seguridad Policial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Marcos Bonturi, presentó las conclusiones del estudio realizado por ese organismo.

Bonturi remarcó que "la falsificación y la piratería son temas que la OCDE viene debatiendo desde hace tiempo, teniendo en cuenta los cambios de estructura productiva de muchos países que pasaron de fabricación a servicios y la globalización".

Tras relacionar la piratería con el "crimen organizado y el terrorismo", el funcionario de la OCDE remarcó los perjuicios que quienes invierten en innovación tecnológica produciendo "bienes intelectuales de valor agregado que luego alguien roba".

"Es por eso que los gobiernos quieren hablar de derechos de propiedad intelectual, que quieren intentar detectar la piratería digital, dado que un producto pirata viola un derecho de propiedad intelectual", sostuvo el funcionario, quien aseguró que "la OCDE está mas que dispuesta a colaborar con lo que el G8 requiera" en la lucha contra la piratería y la falsificación.

Por último, para hacer frente a estos delitos, Bonturi recomendó a "las Aduanas de los países que intercambien información; no se superpongan en sus tareas; creen un marco regulatorio claro; fomenten la cooperación internacional, multilateral y bilateral, y también fomenten campañas de concientización". 

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