La Argentina pasó la prueba definitiva del blindaje
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Una de las instancias de ese pase de revista, acaso la más importante, se produjo ayer bien temprano, en la Jefatura de Gabinete, donde el subsecretario del Tesoro desayunó con Chrystian Colombo, Ricardo López Murphy, Horacio Chighizola y Daniel Marx. Con José Luis Machinea no llegó a compartir el café, ya que el ministro llegó tarde, casi al final de la reunión.
Geithner llegó al encuentro en una camioneta de las que provee la embajada de los Estados Unidos a sus huéspedes, acompañado de dos colaboradores que no hicieron oír su voz durante toda la estadía en Buenos Aires (muchachos cuya principal habilidad parece ser la de revisar debajo de la alfombra)
Charla general
En el despacho de Colombo la charla fue general y la comida, austera. Tanto que el dueño de casa consumió casi en soledad las medialunas, que Geithner no quiso probar. Intérprete de por medio -convocado no se sabe si por deficiencias idiomáticas o por una última ínfula de nacionalismo del «Vikingo»-, se comenzó por el repaso de los cuatro pilares de la reforma económica en curso. Los norteamericanos demostraron tener información muy detallada sobre los números argentinos. Por eso, se los vio más interesados en llevarse algunas certezas políticas.
En efecto, Colombo les garantizó que el presupuesto se aprobaría antes de la reunión de los gerentes del Fondo que se abocan a América latina, que se realizará el martes (por eso se calcula que ese día se anunciará el blindaje para la Argentina). Y sobrevoló muy rápidamente sobre el acuerdo con los gobernadores.
Se detuvo más en la reforma previsional y expuso el resultado de sus últimas conversaciones con Teresa Ter Minassian, del Fondo: «Vamos a aprobarla, sea por ley o por decreto. Pero no va a ser de inmediato. Si quisiéramos aprobarla ya pondríamos en riesgo otros instrumentos más importantes, como el presupuesto».
Geithner se mostró de acuerdo y manifestó que se había enterado del proyecto alternativo que sería presentado por Carlos Chacho Alvarez, según informó ayer la prensa. «¿Ese hombre es de ustedes o se opone?», preguntó, como si fuera un maestro del budismo zen. Obviamente, no consiguió respuesta alguna.
De esa revisión sobre las próximas decisiones del gobierno se pasó a generalidades sobre la región y el país. Se entusiasmó el funcionario norteamericano cuando Colombo habló de un especial pesimismo del empresariado local. «Yo también lo advertí. Son muy negativos si se los compara con la visión de la economía que uno tiene desde afuera o con la que expresan empresarios extranjeros con inversiones en el país», dijo, extrañado.



