La Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la UE) estudia la posibilidad de crear un impuesto común sobre los criptoactivos en toda la Unión Europea (UE), según se desprende de un documento interno filtrado y revelado por Politico el pasado viernes 29 de mayo.
El texto, que se conoció en la previa de las próximas discusiones sobre el presupuesto comunitario de largo plazo, ofrece por primera vez detalles concretos sobre cómo Bruselas evalúa gravar el sector como una nueva fuente de financiación para el presupuesto europeo. Entre las opciones que se barajan, aparecen un impuesto sobre las transacciones con criptoactivos, algo que actualmente no se hace en ningún país de la Unión Europea, y otro impuesto sobre las ganancias de capital obtenidas por los inversionistas.
Según el documento, la alternativa que más ingresos generaría sería un impuesto sobre las operaciones realizadas con criptomonedas. Según la Comisión Europea, "Para un impuesto sobre transacciones con criptoactivos, la estimación para 2025 generaría aproximadamente entre 3.000 y 4.000 millones de euros en ingresos anuales para el presupuesto de la UE".
La propuesta impositiva toma como referencia una tasa del 0,1% sobre el valor de cada operación y contempla a los proveedores de servicios de criptoactivos (CASP) como posibles puntos de recaudación y reporte. Para el caso de un impuesto sobre ganancias de capital, el potencial recaudatorio sería menor. La Comisión estima que esta alternativa podría generar entre 1.000 y 2.400 millones de euros anuales para los Estados miembros, dependiendo de las condiciones de mercado.
Uno de los aspectos más llamativos del documento es que las stablecoins utilizadas como medio de pago quedarían excluidas de un eventual impuesto sobre transacciones. Las stablecoins son tokens emitidos mediante contratos inteligentes que se registran en una blockchain y cuyo valor se encuentra vinculado a un activo externo, tales como las monedas nacionales o los minerales preciosos.
Sin embargo, pese a las proyecciones de ingresos, la Comisión Europea dedica buena parte del documento a explicar los obstáculos que enfrenta una iniciativa de este tipo.
Uno de ellos es la falta de datos confiables. "El mercado de criptomonedas sigue siendo imposible de cuantificar de manera fiable entre los distintos Estados miembros de la UE", admite el texto. Además, La Comisión también reconoce «el potencial de ingresos de ambas opciones probablemente será volátil», al tiempo que advierte sobre fuertes oscilaciones tanto en los precios como en los volúmenes negociados. Otro desafío importante es el comportamiento de los propios usuarios. «El potencial de ingresos se vería afectado por el riesgo de desplazamiento de la actividad hacia jurisdicciones no pertenecientes a la UE», señala el documento.
Por ahora, la iniciativa se encuentra en una fase muy preliminar. El documento filtrado no constituye una propuesta legislativa y cualquier avance requeriría superar importantes obstáculos políticos y jurídicos. Además tampoco aclara cómo se distribuiría la recaudación. Sin embargo, al tratarse de un posible «recurso propio» de la Unión Europea, el objetivo sería financiar el presupuesto comunitario. Aún no está definido si los Estados miembros actuarían únicamente como recaudadores de una contribución europea o si el nuevo esquema conviviría con los actuales impuestos nacionales sobre criptoactivos.
Por ese motivo, aunque el documento muestra que Bruselas ya analiza mecanismos concretos para gravar los criptoactivos, todavía no existe certeza de que alguna de estas alternativas llegue a convertirse en ley.