Quien mejor califica la crisis de un país es el inversor. Si hay unparámetro que sirve para medir el impacto de la renuncia de Carlos Alvarez,allí están los títulos públicos de la deuda externa.
Desde el viernes pasado hasta ayer el «spread» de los títulos argentinossubió 44 puntos y se ubica en 904 puntos para el Par y en 900 para el Discount.Esta es la distancia («spread») que separa a los títulos locales de los bonosdel Tesoro norteamericano.
Por ejemplo, si el título de Estados Unidos a 30 años rinde una tasa de5,84%, el título argentino a similar plazo tiene un retorno de 14,88%. Esadiferencia de ganancia es la que pide el inversor para salir de Estados Unidosy colocarse en títulos argentinos, o sea quiere más del doble de tasa. Cuantomás alta la diferencia con los títulos norteamericanos, más grande es elriesgo-país.
Este dato que da el mercado es el que toman más adelante las consultoraspara evaluar el riesgo-país. Si la tendencia sigue, la Argentina pagará tasascada vez más altas en el exterior porque sus títulos podrían ver bajada sucalificación.
Los grandes inversores institucionales (fondos de pensión, fondoscomunes, etc.) miran atentamente estas calificaciones porque sus reglamentosles impiden invertir donde el riesgo es alto.
Hasta hace unos meses el país tenía un «spread» menor al de Brasil. Lospapeles argentinos estaban mejor vistos por los inversores y tenían un «spread»de alrededor de 650 a 700 puntos.
Pronto Brasil igualó a la Argentina y ahora está arriba. En estos momentosla diferencia entre los títulos de ambos países a favor de Brasil es de 55puntos en el caso del Discount y de 46 puntos en el Par. La brecha amenaza concrecer porque Brasil no sólo no tiene el problema político argentino, sino quesu situación fiscal mejora porque su economía comenzó a crecer a un ritmo de 4%anual, contra menos de 1,5% de la Argentina.
La recaudación en Brasil es ré-cord. En la Argentina ya dejó de pagar lamoratoria 40% de los anotados.
Si tomamos a México como referencia, ellos tienen un «spread» envidiablede apenas 350 puntos. Están calificados como «investment grade» lo que lepermite a los grandes inversores del mundo prestarle a México tranquilamente.Por eso sus títulos públicos valen más y dan menos rendimiento. Por lo tanto,consiguen dinero para financiarse más barato.
Acercamiento
Si tomamos a Venezuela, un país con su economía desarticulada, ellostienen al Par con un «spread» de 973 puntos, es decir las últimas cotizacionesde la Argentina no sólo la alejan de Brasil, sino que la acercan a losvenezolanos. Y éste no es un dato menor. El costo del dinero es el núcleo de laeconomía. Si una empresa mediana en Estados Unidos consigue dinero a entre 6 y7% anual, su rentabilidad no deberá ser exageradamente alta para pagar el costofinanciero. Un crédito hipotecario en Estados Unidos se consigue a 7% anual,mientras que un argentino para comprar un departamento con gastos y todo pagael doble de tasa a menos plazo.
Las empresas eléctricas fueron compradas por los chilenos con dinero queconsiguieron a 8% anual y calcularon una utilidad mínima de 14% anual para estenegocio. Una proyección modesta, pero que les aseguraba ganancia. Si fueranargentinos los que hubieran querido comprar las compañías de electricidadhubiera sido imposible, porque el dinero tomado localmente es más caro que esarenta y deberían haber trabajado con una hipótesis de mínima de 25% anual deganancia.
Una empresa argentina de primera línea debe pagar tasas de más de 12 porciento anual y la segunda línea se financia por encima de 18 por ciento anual.Para las PyMEs hay un mercado marginal de venta de cheques que cobra hasta 5%mensual.
Las empresas argentinas deben cargar el costo financiero a su produccióny, a nivel internacional, quedan descolocadas. En primer lugar por la tasa deinterés y luego porque el peso está sobrevaluado al estar atado al dólar.
Cuando Machinea creyó que cerrando el déficit le bajaban el «spread»estaba apostando que una reducción de entre 100 y 200 puntos básicos de latasa, le permitiría ahorrar entre 1.000 y 2.000 millones de dólares anuales.
No hay baja más formidable del gasto público que una rebaja de tasas,con la ventaja de que se consigue sin sacrificar a la gente bajándole salarioso subiendo impuestos.
El otro sacrificio «indoloro» es que aumente la recaudación porque bajala evasión y no porque suben los impuestos. Pero ésa es otra historia.




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