Estados Unidos perdió empleos en enero por primera vez en cuatro años y medio, incrementando los temores sobre los riesgos de recesión en la primera economía mundial.
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Las cifras decepcionaron a los mercados, que preveían 70.000 contrataciones netas, aunque diciembre se haya saldado con 82.000 nuevos puestos, en lugar de los 18.000 anunciados inicialmente.
"Estas son cifras muy bajas, que alimentan los temores de recesión y de un debilitamiento todavía más marcado de la economía estadounidense a comienzos del año 2008", afirmó Stephen Gallagher de la Societe Generale.
Sin embargo, como resultado de una pequeña reducción del número de solicitantes de empleo, la tasa de desempleo bajó a 4,9% contra 5,0% el mes anterior.
Los analistas destacan que estas cifras están sujetas a importantes revisiones y que en consecuencia se deben considerar con prudencia. Se inquietan sin embargo al constatar que la debilidad es generalizada en los distintos sectores de la economía, que parecen todos cada vez más frágiles ante la incertidumbre.
"Hay señales claras de una ausencia de contrataciones más que de despidos masivos", agregó Gallagher.
La economía sufrió nuevamente en enero la crisis inmobiliaria, con 27.000 despidos en el sector de la construcción y 2.000 en los servicios financieros. La hemorragia continuó en la industria (-28.000), con despidos desde el sector agro-alimentario al de amoblamiento.
Lo más inquietante es que "el tradicional vigor del sector servicios no influyó esta vez", subrayó Ian Morris del banco HSBC, creando solamente 34.000 empleos, muy por debajo de su performance habitual.
Una cosa es segura: el mercado laboral está en neta tendencia de desaceleración, ya que creó en promedio 95.000 empleos mensuales en 2007, contra 175.000 en 2006.
Según Morris, "el mercado laboral corre el peligro de un nuevo debilitamiento".
Estas cifras inquietan a los economistas, porque reafirman la perspectiva de una recesión. En efecto, un deterioro del empleo implica un descenso de los ingresos, afectando el consumo, que es el primer motor del crecimiento.
"Nuestra economía tiene bases sólidas, pero Estados Unidos atraviesa un período de incertidumbre económica", reconoció la Casa Blanca luego de la publicación del informe.
"Hay ciertamente señales inquietantes, señales serias de que la economía se debilita y hay que hacer algo contra eso", dijo el presidente George W. Bush en un discurso en Kansas City (Misuri, centro).
"La economía continúa desacelerándose marcadamente. Es difícil ver si se trata solamente de un traspié o del comienzo de una recesión", subrayó Nigel Gault del gabinete Global Insight.
Para enfrentar ese riesgo, la Reserva Federal bajó su tasa directriz 1,25 puntos porcentuales en un período de ocho días, para llevarla a 3%, dejando abierta la posibilidad de futuras bajas.
Neutralizando en parte estas cifras negativas, el índice ISM indicó que la actividad industrial registró un crecimiento, aunque lento, en enero.
Pero el conjunto de los economistas estima que el banco central deberá continuar bajando sus tasas.
"La Fed continuará sosteniendo la economía, se trata de saber cuándo", subrayó Gallagher, recordando que la próxima reunión está prevista recién para el 18 de marzo.
Si bien las cifras de empleo no serán suficientes por sí mismas para llevar a la Fed a bajar sin previo aviso sus tasas en ese período, "continuará evaluando las condiciones financieras para decidir un eventual cambio de urgencia en su tasa directriz", agregó Gallagher.
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