Emilio Botín, de 66 años, es desde ayer el único presidente del grupo financiero BSCH (Banco Santander Central Hispano) por la renuncia de su copresidente José María Amusástegui De la Cierva, de 70 años. Según la información distribuida ayer en Madrid por el propio banco, Amusástegui «ha comunicado su decisión de anticipar la fecha de terminación del Período de Copresidencia, presentando su renuncia como presidente de la Comisión Ejecutiva, de la Junta General y miembro del Consejo de Administración».
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El banquero fue nombrado «presidente Honorario» del banco, y su salida de la escena termina la disputa que mantenía con Botín prácticamente desde que el Banco Central Hispanoamericano -que presidía Amusástegui-se fusionara con el Santander -de la familia Botín-en abril de 1999. El comunicado dice también que se ratificó «mantener a Angel Corcóstegui Guraya como vicepresidente 1° y consejero delegado (CEO) dependiendo de él todas las divisiones del grupo».
Desde ya, la movida consolida el poder de los Botín sobre el holding financiero: los hijos de Emilio Botín, Ana Patricia y Emilio (h) son miembros del directorio, así como su hermano Jaime. A pesar de esto, Corcóstegui proviene del Central Hispanoamericano y era considerado un hombre del «riñón» de Amusástegui; sin embargo, en España se sabe que su relación con la familia Botín es buena y goza de un sólido prestigio como administrador eficiente. De hecho, en junio ya se había consolidado como CEO cuando se anunció la fusión de las marcas Santander y BCH para recortar costos fijos, a pesar de provenir de la fracción «perdedora» en la disputa por el poder dentro del grupo. Amusástegui deja la organización siente meses antes de lo previsto en los acuerdos de fusión.
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