''La indumentaria de China está dominando el mercado''

Economía

La indumentaria china es una amenaza para la industria local. Tienen precios y volumen de producción que dejan fuera del mercado a cualquier empresa local y están ocupando casi todo el mercado», afirma con preocupación Magdalena Espósito, propietaria de la firma de indumentaria de bebés que lleva su nombre. La empresaria conversó sobre la acechanzas que pesan sobre el sector, los beneficios de la exportación y la dificultad de llevar adelante un emprendimiento en la Argentina. A continuación, lo más saliente de la entrevista:

Periodista: ¿Cómo empezó con la empresa?

Magdalena Espósito: Nunca pensé que iba a vivir de esto. Tejía ropa para mis hijos como hobby y para regalar. Pero con el tiempo tomé conciencia de la posibilidad de negocio que existía en este rubro, donde no había mucha creatividad en el diseño. Así comencé a tejer prendas para diferentes firmas y en 1992 empecé a gestar mi propia marca vendiendo con mi nombre a locales multimarca. Recién hace tres años abrí locales de venta al público y de a poco pasamos del trabajo manual y artesanal a la producción industrial.

P.: ¿Cuáles son las principales dificultades para un empresario que quiere arrancar con un emprendimiento en la Argentina?

M.E.: La falta de personal capacitado. Los egresados de las carreras de diseño no tienen experiencia, no saben del oficio.

P.: ¿Cuáles son los canales de venta más efectivos para una pyme como la suya?

M.E.: La venta directa al público y las franquicias. En nuestro caso, la clave para crecer fue y sigue siendo la venta de prendas en tiendas multimarca y la exportación.

P.: ¿Cómo impacta en el sector la creciente presencia en el mercado argentino de indumentaria proveniente de China?

M.E.: Es una amenaza. Tienen precios y volumen de producción que dejan fuera del mercado a cualquier empresa local. Me preocupa mucho esta situación, claro... Sin embargo, la inflación también nos pega fuerte. La suba en los costos me asusta. Además, los sueldos no rinden y a la gente le cuesta cada vez más consumir. Ser empresario en este país requiere de mucha capacidad y rapidez para adaptarse a nuevos contextos; es imprescindible para sobrevivir.

P.: ¿Pero con el dólar tan bajo y los salarios a niveles «chinos» tampoco pueden competir ni exportar? M.E.: Hoy en la Argentina uno no se puede jugar por un solo mercado; hay que tratar de posicionarse en la mayor cantidad posible. Por ejemplo, en el caso de nuestra empresa apostamos al mercado argentino, pero también al europeo. Por suerte, los diseños argentinos son valorados y bien recibidos en el exterior. La crisis de 2001 nos afectó mucho: veníamos de una gran inversión para comprar nuestra propia fábrica y eso nos puso en una situación de vulnerabilidad. Nos salvamos porque ya estábamos exportando y tras la devaluación nos concentramos en las ventas en el exterior. Durante una temporada entera nos dedicamos a producir para una marca francesa a precios bajos como los de China, lo cual nos dejaba márgenes de ganancia pequeños. También vendimos a España, Estados Unidos y Bolivia.

P.: ¿A qué países exportan hoy?

M.E.: A México, Inglaterra, Estados Unidos, España, Costa Rica, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y Ecuador. Además, en Bolivia hay dos locales que tienen nuestra franquicia.

P.: ¿Es difícil compatibilizar la vida familiar con el trabajo?

M.E.: Sí, es complicado. Mi ventaja fue que cuando mis hijos eran chicos, mi ámbito de trabajo era mi casa. Esto me permitió estar siempre presente para ellos. Cuando crecieron, se incorporaron a la empresa, sobre todo mi hijo mayor, Juan Pablo, que hoy es fundamental ya que se encarga del área de comercialización.

Entrevista de Marcela Pagano.

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