Si bien la pobreza bajó de manera destacada de acuerdo con los últimos datos, los números siguen elevados. Para el instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) la razón está en «la fuerte correlación que existe entre marginalidad social y trabajo informal», por lo que sugiere que «la solución está en lograr un mejor funcionamiento del mercado laboral».
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Los datos indican que con una reducción en la cantidad de gente que vive por debajo de la línea de pobreza, de 57,5% en 2002 a 31,4% en el primer semestre de 2006, y con un PBI per cápita que es 6% superior al máximo nivel registrado en 1998, la pobreza es todavía 2,6% superior a la de ese año.
Para la consultora son varios los factores que explican la persistencia de la pobreza, principalmente el mal funcionamiento del mercado de trabajo. La población trabajando «en negro» durante el primer semestre de este año se ubicó en 44,2% y mostró pocas mejorías frente a 48% registrado en 2004.
Unica alternativa
Sin embargo, «el problema no se soluciona con normas laborales más rígidas y costosas. Tampoco con un sistema de fiscalización más riguroso», indicó IDESA. Estas políticas terminan acrecentando la informalidad porque contribuyen a que la protección se limite a las empresas más grandes, siendo imposible su cumplimiento para el resto de los emprendimientos productivos y dejando como única alternativa la ilegalidad», agregó.
Por otro lado, la consultora sostuvo que el asistencialismo tampoco es una opción. «La ayuda que las provincias reciben del gobierno nacional termina alimentando las relaciones clientelares, electoralistas y las malas prácticas políticas», explicó.
En ese sentido, concluyó que para lograr «cohesión social y desarrollo geográfico es necesario repensar las reglas fiscales, regulatorias y laborales», teniendo en cuenta que los pequeños emprendimientos productivos son importantes para formalizar el trabajo.
Correlación
A continuación se transcriben datos que evidencian que muestra la correlación entre pobreza e informalidad:
El Norte del país es el ejemplo más claro, con 45-55% de empleo no registrado y una incidencia de la pobreza de 45%.
La Patagonia (exceptuando Neuquén) y la Ciudad de Buenos Aires tienen menos de 30% de empleo en negro y pobreza inferior a 20%. Cuyo y la región pampeana, poseen 35-45% de empleo informal y 20% de pobreza.