Aumentar la alícuota del tributo entre 1,5 y 2 puntos porcentuales para garantizar la recaudación exigida por la ley. Esta opción tendría que ser aprobada por el Poder Legislativo. Si los políticos no aceptan reducir sus gastos, y se persiste en la idea de pagarle a los docentes por esta vía a cambio de no tener que soportar la Carpa Blanca, la alícuota del tributo tendría que llegar a aproximadamente 7,5 y 8 por mil desde el segundo semestre del año a más tardar.
Si además los políticos quieren que el FONID siga pagándose con esta fuente de financiamiento en el futuro, los diputados y senadores tendrán que aprobar otra ley que prorrogue la vigencia del impuesto al cheque (por lejos el más distorsivo y recesivo del sistema tributario argentino), por 12 meses más hasta diciembre de 2005.
Este es sólo un capítulo más de la tortuosa historia del FONID.
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