La UIA cambió de jefe pero en Punta del Este

Economía

Juan Carlos Lascurain sería el próximo presidente de la Unión Industrial Argentina. La decisión se habría tomado este fin de semana en Punta del Este, durante una reunión de la «mesa chica» de la central fabril, a la que asistieron su actual presidente, Héctor Méndez; Luis Betnaza (Techint); Federico Nicholson (Ledesma); el papelero Héctor Massuh; Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), y el ex ministro duhaldista José Ignacio de Mendiguren.

Lascurain cumpliría con la premisa básica necesaria para asumir la sucesión de Méndez: es un «hombre de Techint». El presidente de la ADMIRA ( industriales metalúrgicos) sería propuesto de manera formal en los próximos meses por el grupo «Industriales», inspirado por esa empresa, al que le toca la presidencia en la alternancia pactada con el grupo «Celeste y Blanca», al que responde Méndez.

Fue ese uno de los temas que se trataron el sábado en el Yacht Club de Punta del Este; el exclusivo reducto del puerto esteño albergó a los mencionados dirigentes industriales, que también repasaron el contenido de un «plan pyme» que presentará mañana en conferencia de prensa.

Sin embargo, esta reunión de la «mesa chica» provocó no pocos enojos entre el resto de los dirigentes industriales, que la calificaron de «mesa demasiado chica»: cuando se enteraron del cónclave oriental, hubo expresiones de sonoro disgusto en los celulares de los pocos que resultaron invitados. El enojo llegó a extremos tales que algunas de estas comunicaciones telefónicas se cerraron con insultos de tono subido, algo que no sucedía desde que «Industriales» y «Celeste y Blanca» se disputaban el liderazgo de la UIA.

El enojo llegaría al punto de que algunos dirigentes se excusarían de asistir a la conferencia de prensa de mañana, a pesar de que la UIA asegura que todos los miembros del Comité Ejecutivo más todos los presidentes de las uniones del interior estarán allí para respaldar el plan.

  • Evaluaciones

    Es que, además, la figura de Lascurain tampoco suscita adhesiones masivas e irrestrictas entre los dirigentes de la UIA: además de que se lo considera demasiado «cercano» a Techint, algunos aducen que «le falta imagen» para encabezar la entidad. Sin embargo, del otro lado se evalúa que es «ideal para esta etapa», o sea una época en la que la UIA evitará escrupulosamente enfrentarse con el gobierno, en especial por las buenas utilidades que muestran las empresas del sector industrial. De todas maneras, no hay que engañarse: la razón principal por la que Lascurain sucedería a Méndez es que es el hombre elegido por Techint para ocupar el cargo; de nuevo, en el esquema de alternancia entre las dos listas que conviven en la UIA, le toca al grupo que encabeza Paolo Rocca hacer las veces de «gran elector», y al resto apenas asentir.

    La designación de Lascurain pospondría, además, las aspiraciones de De Mendiguren, quien nunca ocultó su intención de volver a encabezar la central fabril, puesto que abandonó al asumir como ministro de la Producción del gobierno de Eduardo Duhalde, y a pesar de que aún carga con la pesada mochila de ser acusado de «ideólogo de la pesificación asimétrica».

    Y tratando de «mochilas», mañana la UIA dará a conocer un plan para las pymes que recoge viejas aspiraciones ya expresadas desde hace un lustro. Una es precisamente la eliminación de la denominada «mochila fiscal», o sea todos los impuestos atrasados impagos que arrastran las pymes desde la crisis; le pedirán al gobierno que se les permita a estas empresas de menos de 40 empleados ponerse al día según su capacidad de repago y así reincorporarse a la economía formal.

    En lo que hace a lo laboral, pedirán que se sancione un régimen diferencial para estas firmas,en lo que hace a número de delegados, movilidad y accidentes de trabajo.

    En el rubro «financiamiento», insistirán en que la reinversión de utilidades de las pymes no pague Impuesto a las Gananciasy en permitir que la cuarta categoría capitalice sus aportes, o sea que reciba acciones de una pyme por el pago del impuesto, lo que se conoce como «capitalismo popular». Según uno de los asistentes al cónclave esteño, «cada proyecto de ley que presentaremos el martes tendrá explicado cómo se compensará el costo fiscal».

    De todos modos, no hay demasiadas ilusiones en la UIA respecto del éxito de su propuesta: a nadie se le escapa la reticencia del gobierno a introducir reformas al sistema recaudatorio, salvo aquellas que incrementan la presión fiscal. No parece probable que en un año electoral Néstor Kirchner quiera aparecer como favoreciendo a los industriales con exenciones impositivas y regímenes laborales especiales.
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