El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, está reuniendo todos los papeles y documentos para renovar el pedido de una rebaja integral de impuestos al ministro de Economía, Luis Caputo.
En agosto tiene agendada una nueva visita con el titular del Palacio de Hacienda. Una encuesta de la entidad revela que Argentina tiene la mayor presión tributaria efectiva de 30 países.
Luis Caputo, ministro de Economía y el Secretario de Producción Pablo Lavigne junto a Martín Rappallini, titular de la UIA, y su equipo en la última reunión de trabajo en mayo.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, está reuniendo todos los papeles y documentos para renovar el pedido de una rebaja integral de impuestos al ministro de Economía, Luis Caputo.
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El próximo encuentro será el mes próximo, y Rappallini insistirá en la necesidad de convocar a un "Pacto Federal Fiscal industrial" que le permita al sector manufacturero sobrellevar el momento de la apertura comercial.
El empresario dice que la carga fiscal Argentina "ha frenado fuerte el crecimiento del PBI en Argentina" y compara con la situación de Canadá y España, dos naciones de similar cantidad de población pero que tienen un presupuesto del Estado de u$s900.000 millones. El PBI de Argentina es de unos u$s600.000 millones.
La central reclama una fuerte baja de la presión fiscal real. Si bien en Argentina es del orden de algo más del 30%, similar a la de los países de la OCDE, en realidad, la carga total sobre la parte de la Economía que está en blanco es muy superior, del 50% respecto de las utilidades de las empresas.
Rappallini estuvo junto al presidente del Departamento de Política Tributaria de la entidad, Carlos Abeledo. Allí se presentó un relevamiento que ya se había hecho en 2023, que es un comparativo del sistema tributario local con el de 30 países entre los cuales están los de la OCDE, los vecinos regionales, Países Bajos, España y Suiza.
En promedio, la Argentina tiene la mayor carga impositiva de todos. El escenario no es diferente del que había en 2023, tan solo que se ha agravado debido al incremento de la presión fiscal de los municipios.
Rappallini señala que para reducir impuestos es necesario que se llegue a un acuerdo político a nivel nacional, provincial y municipal. Señala que lo que hay que evitar es que si la Nación baja impuestos, el espacio no lo aprovechen los municipios para subir sus tasas.
El Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, conocido como impuesto al cheque, podría ser el primer candidato a desaparecer. Abeledo señala que desde el Gobierno afirman que la idea es reducir la presión tributaria en la medida en que se consolide el superávit fiscal. Hoy el tributo representa el 7% de la recaudación.
La ventaja que tiene el impuesto al Cheque es que no requiere de una ley del Congreso para anular su efecto. Está diseñado para permitirle al Poder Ejecutivo usarlo como pago a cuenta de otros tributos y eso lo puede hacer por decreto. La propuesta de la UIA es que se vaya desarmando de manera gradual, primero un 60%, luego un 70% y finalmente 100% a cuenta del Impuesto a las Ganancias o el IVA. De ese modo, el efecto para el sector empresario sería nulo, y permitiría derogarlo más fácilmente.
La iniciativa completa en la que trabaja la UIA es la siguiente: